Futbolistas que han llorado

Los dioses también lloran

Burlarse de las lágrimas de CR7 es incluso no entender la naturaleza del compromiso y pundonor del madeirense, que es además el Capitán de la selección lusa. Una figura ejemplar, inspiradora

“Los hombres no lloran”, solía escuchar en casa, la escuela y por doquier. Una frase que hizo siempre mucho ruido en mi interior y que, con el pasar de los años, décadas después, me ha vuelto a causar estupor al escuchar y leer comentarios de crítica y burla porque Cristiano Ronaldo ha llorado en el partido de anoche (1° de julio), frente a Eslovenia, luego de que el arquero Oblack frenara su intención de golearle la portería, al cobrar un penal.

Vengo de un continente en el que de forma muy natural, espontánea y generacional se nos repiten frases como esa (a niños y niñas por igual), un país -como muchos otros de América-, donde se le va tirando maíz a los pollos, poniendo pasto al caballo, alimentando posturas machistas exacerbadas que luego se lamentan, en las que entran obviamente “los hombres no lloran”.

Pero quienes ven al hombre llorar (en este caso a CR7), y le critican desaforadamente, es que -incluso siendo periodistas deportivos-, parecen no haber entenido la naturaleza del ser humano. “El Bicho” es un hombre fuera de serie, que lleva lustros cultivando una trayectoria futbolística que pocos han logrado y quizá jamás igualaron o superarán, pero que además del talento, performance y palmarés, es un humano. No un Dios. Y es que los dioses también lloran. Le ha pasado a futbolistas de esta y otras generaciones en diferentes momentos de competiciones, mientras cantan el himno, al ganar campeonatos, y tambien cuando han sido descalificados. Messi, Neymar, Falcao, Suárez, David Luiz, James, Schweinsteiger, Robben, Die, Njitap, Villa y una larga lista de lágrimas. Todo se vale en el fútbol. A todos se les permite menos a CR7, pareciera. Va directo al paredón.

Entendamos algo básico, elemental y primordial, ni es la primera vez que la frustración, el dolor, la rabia ha estallado desde adentro a CR7, no es la primera vez que se quiebra. Y es que cuando sale al engramado, los reflectores, las cámaras, las miradas le persiguen como un gato a una luz láser. Ojo, y esto funciona por igual entre quienes le admiran y quienes no. Parece una relación amor/odio, esto último, por cierto, nunca lo entenderé. A mi sólo me resuena a envidia, quizá.

Burlarse de las lágrimas de CR7 es incluso no entender la naturaleza del compromiso y pundonor del madeirense, que es además el Capitán de la selección lusa. Una figura ejemplar, inspiradora. Recordemos, él no falla. La bola iba para adentro, pero Oblack la frena, la desvía, en un momento cumbre y crucial de un partido angustiante, peleado con honor por cada uno de los que se sudaron esa camiseta, una camiseta que es más que tela en un torneo como éste; como cualquier copa que se disputa, y que por encima de todo, representa a un país entero que desposita su fe en las piernas de 11 hombres. Léase bien, humanos.

Goles, paradas, faltas o tarjetas son imágenes comunes durante un Mundial o.una Copa, pero los futbolistas también lloran. Acabada la competición, indistintamente de los resultados, algunos celebrarán de diversas maneras (válidas las lloradas), pero también frente a la derrota, el vencido se desploma, y con él las esperanzas de su equipo, y no menos importante las del país al cual representan. No nos olvidemos de esto porque se defienden logros individuales, se establecen marcas y récords, pero también cuentan las hazañas en lo colectivo, ante el himno, la bandera, la camiseta, una nación entera sobre los hombros de gente que, al final no son dioses, son humanos, aunque los dioses también lloran.

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