Madrid, octubre 2023
La lluvia sobre Madrid siempre me traslada a aquellos primeros días en esta ciudad que, siete años después, siento completamente mía. Por aquel entonces casi todo me resultaba nuevo y fascinante. ¡Cuántos bares! ¡Cuánto duende!… Hoy, te escribo estas líneas abrazada a esos recuerdos mientras los colores del otoño, y su especial significado en nuestras vidas, se cuelan por la ventana.
Siempre dices que «se emigra para ser feliz» porque, de lo contrario, no valdría la pena hacerlo. Quizás para muchos venezolanos sea difícil entender el desafío de la migración en esos términos pero, siendo honestos, ¿qué es la búsqueda de una vida mejor sino perseguir la felicidad en sí misma?
En mi caso, puedo decirlo alto y claro: ¡Emigré y soy feliz! Sin embargo, recorrer este camino no es algo que habría podido hacer sola. Me conoces mejor que nadie y sabes cómo me obsesiona minimizar los riesgos y controlar todas las variables (algo imposible ante este tipo de retos); pero tú estabas allí, siempre estuviste, siempre estás; ofreciéndome un amor que invita a la serena paz de acompañar tus pasos. Y esa, Enrique, es mi mayor felicidad.
Es que soy afortunada. Son tantas las emociones asociadas a esta nueva vida, que no siempre es fácil seguir adelante. No obstante, cuando el frío del invierno me ha llenado de incertidumbres, tú has desbordado mi corazón de certezas; cuando la distancia me ha minado de nostalgias, tú has colmado mi mirada de alegrías… Y cuando el miedo me ha arropado con su espesa oscuridad, me has tomado de la mano e iluminado mi camino.
De Venezuela es mucho lo que hemos extrañado juntos pero también es tanto lo que de España hemos disfrutado, que nuestra verdad, hoy, está hecha con aquello que florece a ambas orillas del océano que cruzaron quienes te precedieron y, años después, nosotros. Incluso nuestro tesoro más grande es el resultado de lo mejor de dos mundos: el de allá y el de aquí, el de antes y el de ahora, el tuyo y el mío.
Te elegiría mil veces como compañero de este viaje. Por tu ejemplo de fortaleza, perseverancia y tenacidad, gracias. Por haber convertido España en nuestro hogar, gracias. Emigré para ser feliz porque lo hice contigo.