Autor: Carlos José Rivera Liste
Madrid, 2 de octubre de 2023
Querida familia,
Comienza el otoño.
El clima es casi perfecto, ni mucho calor ni mucho frío.
Camino hacia la estación del metro.
La aplicación en el teléfono móvil me notifica que en cuatro minutos llega el próximo metro.
El ritmo de la ciudad no da tregua.
Apresuro el paso para cruzar la calle, pero el semáforo cambia de color.
Tengo la tentación de cruzar la calle corriendo. Me detengo en la esquina.
Las personas a mi alrededor están absortas en sus pensamientos, con las miradas fija en las eternas luces del semáforo.
Estamos parados en la esquina, pero no estamos ahí. No nos vemos. No nos hablamos. No nos percibimos.
Observo detalladamente un enorme y frondoso pino.
He visto ese pino muchas veces; pero no me había percatado de su belleza.
La fresca mañana y el cielo claro e intensamente azul, me recuerdan los días de diciembre en la sucursal del cielo.
Repentinamente se atropellan imágenes, olores, sonidos, sabores, momentos, sentimientos…
Viajo en el tiempo y en el espacio, atravesando años y cruzando un océano.
Nuestra casa está totalmente decorada de motivos navideños. María siempre ha sido una obsesiva de la decoración navideña.
La mesa está decorada y preparada para recibir a todos los comensales.
Los regalos están cuidadosamente envueltos, ordenados e identificados, debajo del pino de plástico.
Ese pino de plástico que detestaba armar y decorar, cada vez que se acercaban las fechas navideñas
Son pocos regalos. Somos pocos en la familia.
Todos sabían cuál era el reglo de nuestra hija, siempre había sido el primero y envuelto en un hermoso papel.
El sonido del semáforo, que anuncia el cambio de luces, me saca del momentáneo letargo y poco a poco se borran las reminiscencias.
Regreso del viaje con cierta nostalgia.
Eventualmente, aún me asombra que los semáforos tengan sonidos.
Vuelvo la mirada al enorme y frondoso pino.
Imagino los regalos bajo sus ramas. Es una imagen para estampar en una postal navideña.
Ordeno los regalos uno a uno, como si todos fuesen a cenar a casa esta navidad.
Este año el orden ha cambiado. Hay un regalo más y, a partir de ahora, será el primero.
Envuelto en un hermoso papel esta el regalo para nuestra nieta, que ha nacido en estas tierras.
En minuto y medio llega el metro.
Cruzo la calle corriendo.
Los quiero.