Entre Generaciones y Brisa Marina: Recuerdos de mi Calle Cuba Querida Calle Cuba

Autor: Wences Romero

Para: Calle Cuba
Parroquia de Carirubana, 4102. Punto Fijo, Estado Falcón, Venezuela. 

Hoy, con el Atlántico de por medio y con casi una década de cambios que nos han moldeado a ambos, me detengo esta tarde para plasmar en palabras las emociones, la nostalgia, el afecto y la gratitud que me embargan cada vez que pienso en tí. 

Hace ocho años que no te caminaba, que no me encontraba con tus esquinas, que no respiraba el aire salado que tantas veces jugó con mi cabello y acarició mi piel durante la infancia. A pesar del tiempo transcurrido, tuve la oportunidad de regresar y reencontrarme contigo. 

Tus rasgos han cambiado, se nota que el tiempo ha dejado huellas en ti; es evidente en la erosión de tu asfalto, en las fachadas de tus casas desgastadas por los efectos del tiempo y por la cercanía del mar, e incluso por la soledad que ahora te abraza. Sin embargo, el espíritu que siempre te ha caracterizado permanece intacto en mi memoria: ese espíritu que fue testigo de nuestro crecimiento, de nuestros juegos y de nuestros sueños. 

Tal como bien recuerdas, hace varias décadas, yo formaba parte de un grupo inseparable de primos y amigos que corríamos, jugábamos e inundábamos tus confines con nuestra energía y alegría infantil, libres de preocupaciones, con la vista de la playa de Carirubana de fondo y al borde un precipicio que nos infundía temor, pero que con el tiempo convertiríamos en otro elemento de nuestras aventuras, tan familiar y medido que dejaría de preocuparnos. 

No necesitábamos más que nuestra imaginación para transformarte en un universo de posibilidades. Fuiste el escenario donde nos convertimos en vaqueros, piratas, pilotos de carrera y policías y ladrones, donde jugábamos al escondite, al avioncito y a la chapita. Cada rincón tuyo guarda las risas y los secretos de nuestras aventuras. 

Con la llegada de diciembre, te vestías de fiesta y te convertías en un anfiteatro al aire libre, eras nuestro entorno para celebrar la vida, la familia, la Navidad y el Año Nuevo. Recuerdo reunirnos para cantar con fervor los villancicos que habíamos estado ensayando todo el año, frente a un pesebre que nos ilusionaba con su magia. 

Recuerdo también como cada Nochebuena el árbol de Navidad se llenaba de regalos, y cómo mi tío Chucho, de manera casi mágica, desaparecía para regresar disfrazado de San Nicolás, mientras los demás adultos nos animaban a escudriñar el cielo en busca de su trineo, para mantener viva la magia un año más. 

Sin embargo, también fuiste testigo de ausencias y despedidas, de seres queridos que poco a poco dejaron de caminar por tus bordes, y de cómo cada uno de nosotros partía en busca de nuevos horizontes. A pesar de esto, al volver a tí, todo renace. Tus calles se llenan de nuevo con las risas y ecos de voces que llenaron mi infancia. La brisa que alguna vez jugueteó con un cabello más joven ahora se entrelaza con mechones más grises y resistentes, pero aún impregnado con las mismas aspiraciones y el mismo corazón. Y aunque a los ojos del mundo puedas aparentar ser una simple calle desolada y regalada al olvido, para mí siempre serás un santuario repleto de memorias invaluables. 

Me da más nostalgia aún el saber que no fuimos los primeros en disfrutarte y en acumular memorias contigo. Visualizo a mi papá y a mis tíos jóvenes y esperanzados, al borde de ese precipicio que nos daba miedo de niños, esperando la llegada del Catatumbo, el barco capitaneado por mi abuelo tras de meses de ausencia ¿Eran mi papá, mis tíos y sus primos, en esencia, versiones anteriores de nosotros mismos, pero con distintos nombres, con rostros que el tiempo ha cambiado y con sueños que se han transformado, pero nunca extinguido? 

Siento mucho el haber interrumpido las tradiciones que daban vida a tu espíritu. Sé que esperabas con ansias cada fin de semana para ser el escenario de nuestra alegría, cada cumpleaños para acoger nuestras celebraciones y cada diciembre para llorar nuestras ausencias y ser testigo de nuestras alegrías. 

Aunque he tenido la oportunidad de explorar otras calles y caminar sobre asfaltos de colores y tactos diferentes, te aseguro, querida Calle Cuba, que nuestra generación no será la última en disfrutarte. Las huellas que dejamos en ti serán reemplazadas por las de futuras generaciones, quienes, a su vez, encontrarán en ti ese santuario de memorias y experiencias. 

Finalmente, quiero tomar un momento para honrar no solo el lugar tísico que ocupas, sino el espacio emocional inmenso que has llenado en mi vida y en la de tantos otros. A través de esta carta quiero recordar a todos que más allá de lo material, existen lugares, momentos y circunstancias que son incalculables tesoros en nuestras vidas. 

Calle Cuba, sigues viva en la memoria de quienes tuvimos la dicha de crecer contigo, y aunque esté lejos, siempre llevaré un pedacito de tí en mi corazón. 

Con eterna gratitud y amor, W.R 

Barcelona, 29 de octubre de 2023.

Entre Generaciones y Brisa Marina: Recuerdos de mi Calle Cuba Querida Calle Cuba comentarios en «2»

  1. Hola Wences te escribe el ingeniero Electricista Wilmer Golindano, hermosa e inspiradora carta de tu tierra natal, y en estos momentos que estoy por dar ese recorrido desde mi Venezuela hacia Espana por reciente contarto laboral, me reconfortan esas palabras y hacen pensar de igual forma, al pueblo de mi infancia en mi amada Venezuela. Estoy seguro que nuestra tierra natal volverá a ser grande como en el pasado, esto es solo un tropiezo en la carrera del tiempo. Cordial saludo Wences!

    1. Hola Wilmer.
      Gracias por tus palabras, me emociona saber que mi mensaje te reconfortó en este momento tan especial. Te deseo lo mejor en este nuevo capítulo en España. Nuestra tierra es fuerte y saldrá adelante, ¡estoy seguro de eso!
      Un abrazo fuerte.
      Wences

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