Lo que puedo ser

Madrid, 14/04/2023 

Para: Mi Pluma

Aquí estoy otra vez, pensando en ti. En lo que pudo haber sido y no fue. En las ganas que me quedaron de dar más, de explotar lo que había entre tú y yo. Creyéndonos eternos, aunque las circunstancias nos distanciaran, como efectivamente lo hicieron. 

Aquel 14 de abril de 2016, me subí a un avión con una maleta de 23 kilos y un bolso con mi monedero y unos gramos de oro para vender, por si los planes no iban de cuento. Sabía que reencontrarnos iba a ser difícil. Lo supe desde aquel instante. Probablemente debía probar cosas nuevas a donde iba, aunque esas cosas no me complacieran como lo hacías tú. 

Aun así, razones de fuerza mayor me empujaron a dejarte atrás, a olvidarte por un tiempo, a encerrarte en un cuarto dentro de mis pensamientos, a ponerte a dormir con la esperanza de que contigo, despertara yo también en algún momento. Todavía rezo por ese momento. 

No ha sido fácil vivir sin ti, reprimir las ganas de dejarte fluir dentro de mí, concientizar que mi mundo ha cambiado y que, aunque desee tenerte conmigo, a veces no es precisamente lo más productivo. 

Te extraño, en forma de abecedario, acento o puntos suspensivos… Si, extraño sentir la tinta corriendo por mis venas, como decía Alberto Fuguet. Ser emigrante no me ha quitado el sabor de un buen pabellón o el abrazo de mi madre. Ser extranjera me ha quitado la oportunidad de seguir viviendo de mi instinto. De hacer lo que más me gusta en el mundo: escribir. 

Mi corazón agradece cada pequeña victoria en mi nuevo hogar, pero no puedo evitar pensar que hubiese pasado si… 

Si no te hubiese sido infiel, si a pesar de todo te hubiese elegido a ti. Si hubiese sido tan valiente como soy sobre el papel. Si todas mis prioridades las habría dejado a un lado por ti. Tal vez me concentraría más en los días de cielo claro y rezaría menos porque llegaran las vacaciones. Tal vez no me importarían las jornadas de ocho horas y me quedaría contigo toda la noche deseando que venga la musa, aunque no haya luz. 

Es cierto que hay sentimientos a los que no se les puede dar respuesta, y lo que hay entre tu y yo es uno de ellos, pero que sepas que voy a seguir luchando, hasta que todo aquel escuche lo que tengo que decir, lea lo que tengo que escribir y viva conmigo lo que un día sentí. 

Pelearé hasta que volvamos a estar juntos, amor. Y vuelva a sentir la magia saliendo de mis dedos. Pero si no llegó finalmente a buen puerto y mi cuerpo ya no existe, me bastará esta y tantas otras cartas de amor en las que he fundido a 1.064 grados lo que sabía que había dentro de mí. Y eso habrá sido suficiente para que, pase lo que pase, a mi pluma jamás se le seque la tinta. 

Tu enamorada,

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