Fe,  tradición y fiestas vistas por una forastera

Las fiestas de San Pedro Bautista en San Esteban del Valle en Ávila.

Parte del  proceso de migración es la integración social y cultural.  Esto allana el camino que paso a paso y emocionalmente te inserta en la nueva sociedad y actúa como una dosis  de sentido de pertenencia para aquel que ha dejado una vida atrás. 

Conocer la cultura, gastronomía, costumbres y fechas de interés del país de acogida es vital para la nueva vida que acompañará al migrante.  Esto puede hacerse sin tener que renunciar a la identidad cultural propia, todo lo contrario los contrastes y la diversidad cultural enriquecen la maleta del migrante.

En mi  caso,  les voy a contar sobre las fiestas de verano de un pequeño pueblo de la provincia de Ávila de aproximadamente unos  800 habitantes.  

Calles de San Esteban del Valle

Ubicado en el corazón de la Sierra de Gredos, en  la cara sur,  es una de las 5 villas, que hacen vida entre montañas y valles .  San Esteban del Valle, es un rincón pintoresco y lleno de tradición. 

Permítanme mostrarles a través de los ojos de una forastera como se desarrollan sus festividades, que inician en un cálido 5 de julio, y acompáñenme a descubrir  la magia de la tradición con la devoción.

Las Fiestas de San Pedro Bautista: Un Encuentro de Devoción y Alegría

Mi llegada al pueblo coincidió justo cuando las calles se engalanaban   con banderines y flores. El aire del pueblo era diferente al de anteriores visitas, en la que apenas de tropezabas con dos o tres habitantes.  La estampa de otras visitas era de soledad y de muchas casas cerradas, el silencio propio de la  España vacía. 

Yo llegue el 4 de julio, y mi primera impresión era de vida, ruido y ambiente festivo, definitivamente ese día  era  diferente, se preparaba el pueblo con la emoción de las fiestas en honor a San Pedro Bautista, el protomártir muerto en las misiones en Japón y orgulloso hijo de San Esteban del Valle. 

Las fechas son precisas: del 5 al 10 de julio, cuando el sol se derrama sobre las fachadas blancas o de piedra  de las casas que ya no están vacías y que abren sus puertas para recibir a otras generaciones criadas fuera del terruño .  La plaza adoquinada, ahora tiene arena y portones para los encierros, el pueblo sufre una transformación en la que sus habitantes, vecinos y visitantes se confunden en las calles.

Cartel de las fiestas de San Pedro Bautista

La Procesión del Vítor: Un Rito Mágico

Considero que la noche del 7 de julio, es la más importante, la plaza del Santo se llena de devotos. Ataviados con pañuelos rojos  en la cabeza y antorchas, esperan el inicio de la procesión del Vítor. El estandarte avanza, y el sacerdote bendice a la multitud. Los corceles relinchan, y acompañan a los fieles que  cada año se prepara para este día.  

Algo que me llamó poderosamente la atención fue la carrera hacia la iglesia que comienza por una calle estrecha y empinada. La muchedumbre se agolpa a los lados, susurra décimas en medio de un silencio sobrecogedor. Las chispas de las herraduras saltan  y suenan los cascos del galope de los fieles a caballo.  La carrera dura solo minutos pero crean una atmósfera mágica.

La Subasta del Vítor: Un Privilegio para los Bautizados

En la iglesia, se recitan más décimas. Luego, la procesión se dirige a la casa de los mayordomos. Aquí, se inicia la subasta para clavar el Vítor, una tradición reservada a quienes fueron bautizados en la misma pila de San Pedro Bautista.  De hecho se dicen frases como “Si es del pueblo bueno es, si es forastero no vale” Yo la forastera pregunto de inmediato la razón  y me explican que  años atrás un forastero pujó por tener el honor de clavar al santo y se fue sin pagar,  razón por la cual los forasteros han sido excluidos. Por uno pagamos todos.

Iglesia de San Esteban del Valle

Mientras se hace la vuelta a casa  el fuego, las campanas y la música se entrelazan en un ritual único.

Como anécdota importante de la noche les cuento que el tiempo de la puja se extiende, nos quedamos allí en esa calle estrecha y empinada para después al día siguiente quejarnos todos del dolor de piernas.  Hay que vivirlo y verlo para entender que hay personas que por promesa al santo pueden llegar a pagar hasta 1500€ por clavar al Vítor.

Las Damas de Gala y Perlas: Elegancia en Cada Esquina

Las damas del pueblo se preparan para la misa solemne,  vestidas con trajes largos, desfilan con gracia por las estrechas calles del pueblo.  Sus atuendos, adornados con perlas, reflejan la elegancia de antaño. Como forastera observo maravillada, y al mismo tiempo con vergüenza de no estar a la altura del código de vestimenta que demanda la ocasión.  No importa la edad, se viste para la ocasión con las mejores prendas del armario.  Es indescriptible cómo la tradición se funde con la modernidad en este rincón de la sierra.

Los Toros y los Encierros: Emoción y Valor

Los encierros son la adrenalina que recorre las venas del pueblo. Los más jóvenes hacen carreras y toros galopan por las calles tras ellos.  Una tradición en la que demuestran su valentía. Como forastera me mezclo con la multitud, subo a las escaleras de una plaza de toros “cuadrada” e improvisada hecha de madera totalmente,  ubicada  en la plaza  central del pueblo junto al pilón y hago vídeos de algo que no había visto jamas sintiendo una energía contagiosa, de mezcla de miedo y valentía adornada con el sol que empieza a calentar las fiestas.

La Misa Solemne: Un Pueblo Unido en Fe

La iglesia abre sus puertas y se llena para la misa solemne. Las campanas repican, y los fieles se arrodillan. Sintiéndome aún ajena a las costumbres, pero no ajena al ritual de una misa de domingo, me dejo llevar por la devoción y comparto las oraciones y cantos, mientras me abanico con un papel  en la puerta principal del pequeño templo de estilo gótico isabelino, de mediados del s. XV.

El Pueblo que Despierta: San Esteban Más Allá de las Fiestas

Y así, está forastera descubre que San Esteban del Valle no es solo un lugar agrícola de olivos y viñedos. Es un refugio espiritual, un pueblo que despierta en julio pero guarda su esencia durante todo el año. Las montañas lo abrazan, y la muchedumbre que acude en estas fechas se convierte en una familia unida por la fe y la tradición.

Así concluye el relato de esta forastera, quien, tras vivir estas fiestas, sabe que San Esteban del Valle es más que un enclave geográfico: es un pedacito de historia, fe, tradición con el corazón dormido el resto del año.

El Autor

Fe,  tradición y fiestas vistas por una forastera comentarios en «5»

  1. Excelente trabajo , cada escrito tuyo es ameno , inteligente, y despierta un gran interés por la lectura , el conocimiento y sobre todo llena el alma.

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