A la Venezuela que dejé atrás

Destinatario: Mi país

Remitente: Una venezolana orgullosa

Bien dice el dicho “Nadie sabe lo que tiene hasta el día en que lo pierde”. Cuando era más joven solía pensar en ti solamente como un punto demográfico, como el pedazo de tierra en el que nací, el lugar donde me tocó vivir 17 años de mi vida, hasta que me vi forzada a irme y empecé a valorar tu cultura, el calor de tu gente, los bellos e interminables paisajes, empecé a extrañar tus playas cuando me tocó vivir el frío invierno, empecé a valorar a mi familia, cuando pasé un 31 de diciembre sola. Quiero decirte que por un tiempo mantuve una relación de amor-odio contigo. Porque te odié, sí, te odié porque en mi ingenuidad pensé que era tu culpa que no pudiera caminar por las calles de mi ciudad después de las 5 de la tarde por miedo a ser asaltada, porque sentí que por ti se me estaba yendo mi juventud al obligarme a irme a trabajar a otro país a los 18 y en mis noches de llanto por la extrañeza de sentir no encajar con las personas de mi edad, ya que era demasiado madura para mi edad porque me tocó crecer de golpe, allí te culpé. Con los años entendí que no era así, tú no tenías la culpa de pasar de ser la joya del Caribe a que muchas de tus ciudades fueran nombradas entre las 50 más peligrosas del mundo por todos los medios, tú no eres las personas que te dirigen, tú no eres de izquierda o derecha, no distingues entre partidos, no eres la mala gestión política, tú no eres la delincuencia, tú no eres hambruna, tú eres desierto, selva, nieve y volcán, eres las adulaciones que exclaman los viajeros cuyos documentales se han hecho virales al visitarte y lloran al ver el Salto Ángel. Eres la sonrisa de la abuela al preparar de desayuno una arepa, eres la amabilidad del conductor vecino al preguntarle por una dirección, eres la musa de una canción compuesta por unos españoles que te conocieron y que se convirtió en otro himno más. Eres el abrazo con el que recibiste a miles de extranjeros hace años que hoy te recuerdan con cariño y que, gracias a ti, pudieron prosperar en otros países, hoy sueño por volverte a visitar porque valoro lo que eres y tu historia, espero verte pronto en libertad. Y también espero poder recuperar el tiempo perdido con todas las increíbles personas que me marcaron y siguen contigo echándole ganas, manteniendo la resiliencia a pesar de las dificultades económicas, sonriendo a pesar de la adversidad, doy gracias por haber nacido en tu hermosa y bendecida tierra.

Bárbara Torres

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