A mi Padre en el cielo

Sant Vicenç dels Horts, España. 29 de Octubre de 2023.

Calle más Especial, El cielo. CP. 311023.

Hola papá, no te he escrito más, desde aquella carta que escribí el día en que partiste. Aunque suelo hablarte mucho, lo mismo que a mi hermana Mónica. Siempre les echo en falta, pero desde hace mucho que ya no duele. Se que están bien, por eso no te lo he preguntado.

Sabes que Néstor y yo nos casamos, él es la mejor persona con quien yo puedo compartir mi vida y el mejor papá para tu nieto, Carlos Andrés. Hablando de mi hijo, lástima que no pudo conocerte, pero sabe de ti y la genética es impresionante. ¡Tiene tanto de ti!… Físicamente, gustos parecidos y sus manos son igualitas que las tuyas y las de la flaca, alargadas y finitas. Le encanta cantar “A mí manera”, tu canción favorita.

A ti te hacía ilusión conocer España y no te fue posible, y yo vivo aquí desde 2009, llegué embarazada de 6 meses, mi hijo nació aquí.

Tengo que reconocer que aprendí a amar a esta linda tierra que nos permite llevar aquí una vida tranquila, sin lujos, pero felices.

Mi hijo está contento en su instituto, le gustan los idiomas, toca el piano y juega baloncesto. Me habría encantado que pudiese crecer junto a sus primos, jugar con los hijos de mis amigas y que disfrutara de nuestras comidas y tradiciones, pero aquí hay más seguridad y más oportunidades, sobre todo para él. Tiene sus amigos, pero eso no quita que le hayamos robado el poder crecer junto a los nuestros, y que nos hayamos tenido que conformar con hablar por WhatsApp y viajar a verlos uno que otro año en el que nos lo podamos permitir.

Ahora nos toca lidiar con la búsqueda de un apartamento porque en el que vivimos lo han puesto a la venta. ¡Qué difícil es estar aquí solos! Teniendo casa propia en nuestro país y que aquí nos toque vivir de alquiler. Lo importante es que somos positivos, encontraremos ese apartamento, eso seguro. No te preocupes.

Me gusta creer que a ti y a la flaca les permiten saber de nosotros, pero a la vez pienso que se preocuparán por todos y sobre todo por lo que está pasando en nuestra Nicaragua…Es realmente triste, ¿verdad?

No tienes ni idea de la cantidad de gente que ha tenido que migrar, una vez más muchísimas familias divididas. Migrar no es fácil y estar lejos de los nuestros es muy duro. Pienso que es de valientes, aunque a veces yo me siento una cobarde.

Néstor y yo estamos trabajando. Yo he trabajado de camarera y de operaria, la verdad no he sido capaz de abrirme camino e intentar hacer lo que me gusta. ¿Recuerdas mi vocación por las personas?, ya no trabajo en ello y eso me frustra. El Derecho está aparcado. Debo reconocer que no he sido valiente. Debería hacer algo al respecto, ¿verdad? Te confieso que en Nicaragua me comía el mundo y aquí, aquí siento que el mundo me come a mí.

Tengo que hacer algo al respecto, tengo que creer y sentir que a nivel profesional soy tan valiosa aquí como allí.No homologaré mi título, pero haré una equivalencia de reconocimiento del mismo.

Te cuento que tu primer nieto terminó sus estudios. Es médico y muy bueno, lo retiraron de su cargo y lo pasaron al área administrativa por no ser afiliado al partido de gobierno. A su novia le hicieron lo mismo. Les acosaron y amenazaron para que renunciaran. Ahora también están en España. Les tocó aplazar sueños, venirse y pedir asilo político. Puedes estar orgulloso de él, está trabajando pintando portales y la novia cuida a una señora mayor. Esto es algo temporal para ellos, como todo en esta vida.

Todos los demás siguen en Nicaragua, luchando día a día por estar bien en medio de tanta incertidumbre. Los hijos de Mónica son maravillosos, díselo que puede estar tranquila.

Extraño mucho nuestra tierrita, su olor, sus comidas, su color, su esencia… Echo en falta a la familia y a las amistades de siempre. Lo bueno es que están para nosotros y nosotros para ellos.

Mi madre, tu chelita, estuvo este verano 3 meses con nosotros y cuando se marchó, tardamos días en dejar de sentir su olor en la habitación. Esta es la parte que peor llevo, el estar lejos de ella y de todos, duele.

Hemos dejado tantísimo en nuestro país, y aquí hemos ganado mucho. Nos sentimos de aquí y de allí. Lo importante es que cada día luchamos por ser felices. Agradezco también por las amistades de ahora, porque aquí también nos sentimos amados.

Papá, a ti y a la flaca les recuerdo cada día de mi vida y, sobre todo, cada día oro con mucha gratitud porque sé que están descansando en paz. Desde aquí me es más fácil llevar la ausencia de ustedes dos.

Te amo papá, los amo. Mi hijo los ama. No me despido porque tú y la flaca viven en mí cada día al igual que los que están a kilómetros de distancia, pero cerca de corazón. ¡Millones de besos para ti y la flaca desde el alma! Cuánta nostalgia me entró al escribirte esta carta…

Tu cumiche que te ama.

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