Para: Mi fiel y predilecta hija MAGALY.
Hoy 31 de octubre de 2023, se ha despertado el día con el radiante sol que caracteriza, y yo con la idea de escribirte para darte ánimo y reafirmarte que “sí puedes”. Cada vez que siento que te miras al espejo con esa añoranza más que en la mente, en el corazón, te digo: “Todo va a estar bien. Lo estás haciendo bien”. Justamente, hoy se cumplen seis años de nuestra separación.
Y es que me preocupa que pese al tiempo, tú -a diferencia de otros de tus hermanos-, no te adaptes al lugar que te ha dado albergue y que te niegas a hacer tuyo. No entiendo por qué te ha costado tanto, a diferencia de otros de tus hermanos, si no te ha tratado mal. Allí tienes otros miembros de la familia, estabilidad, seguridad.
Míralo como algo positivo, estás en fase de crecimiento personal, y cuando regreses ́(porque segura estoy que regresarás) vendrás enriquecida de experiencias y conocimientos. Me alegra cuando me veo que eres partícipe de eventos en esas tierras, conoces nuevas amistades, te tomas fotos con esa gastronomía. En fin, siento que poco a poco te estás transculturizando, como debe ser. No quiero que regreses con ira, ni revanchas. Tampoco deseo que te me engrandezcas demasiado por tu experiencia foránea, que no todos tus hermanos han podido experimentar. Solo te toca compartir con ellos esas vivencias, que te han enriquecido.
Te pido que alejes un poco tu mente de mí, que dejes de recordar lugares y sabores, porque tu amor te daña y termina siendo obsesivo cuando sabes que, por ahora, no vas a regresar. Aquí sigo, frondosa aunque me maltraten, y malgasten mi riqueza quienes aún saliendo de mis entrañas solo piensan en desvalijar la casa.
Conoces muy bien mis razones para no acompañarte, y es que también tengo a mis otros hijos, tus hermanos desvalidos. Son hijos más desprotegidos que tú, a los cuales no puedo abandonar. Además mi responsabilidad es seguir hasta siempre. Sabes que no podía irme contigo, por están enclavada y estoy donde mis hijos me necesitan.
A diferencia de ti, tengo hijos que no regresarán a verme, porque el tiempo les ha hecho cambiar sin dudar su identidad, su arraigo, su gentilicia, pero afortunadamente cuento con una hija como tú que cada respiro que haces en otra tierra, la mitad es venezolano.
Me despido diciéndote que aquí sigo por siempre, y que sé que siempre contaré contigo, de necesitar tu pericia y experiencia. Con una inmensa alegría porque sé que estás en el lugar indicado, viviendo lo que te corresponde. Te amo y me amas. Siempre nos amaremos.
Una madre con esperanzas llamada VENEZUELA