Autor: Ana Ghanem
Madrid, 29 de octubre de 2023
De: Victoria
Para: Un amigo migrante
Querido amigo, espero que estes bien en cualquier lugar donde te encuentres. Te escribo esta carta para contarte una historia y para alentarte a que sigas adelante con las metas que te fijaste cuando decidiste salir de tu país en búsqueda de nuevas oportunidades, nuevos horizontes y de una nueva vida, cosa que es un reto muy grande.
En mi país natal crecí siendo hija de padre y madre extranjeros de diferentes nacionalidades; una experiencia que a muchos les ha tocado vivir. Esta condición me permitió conocer y tener un poco de ambas culturas que, en mi caso particular, eran totalmente diferentes, por lo tanto, soy como una especie de hibrido, no solo desde el punto de vista biológico sino desde el punto de vista de la educación que recibí en casa y de la que adquirí de la sociedad, es decir, una mezcla de tres culturas diferentes.
Recuerdo a mis padres contando las historias de sus familias, del ambiente donde crecieron, sus anécdotas y las experiencias vividas durante la guerra y postguerra. Aprendí de ellos a valorar lo que la vida te da, a vivir de una manera sencilla, a conformarse con lo que se tiene y a sacarle provecho al máximo, que al país que te acoge como inmigrante debes quererlo porque es el que te brindó una nueva oportunidad en la vida, te dio trabajo, pudiste adquirir ciertos bienes y posiblemente, que pudieras formar y forjar una familia.
En mi país tuve también la oportunidad de ver y conocer a muchos inmigrantes. Unos que llegaron entre las décadas de los 50 y 70: europeos de España, Portugal, Italia y Grecia; asiáticos de Líbano, Siria y China; para ese entonces, era como una especie de época dorada desde el punto de vista de su economía y desarrollo. Posteriormente, llegaron otros durante los 70, 80 y 90: latinoamericanos de Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina y otros. La mayoría de ellos, se adaptó, prosperó, amó al país y lo sigue amando. Entre las décadas de los 80 y 90, la situación político-económica y social del país empezó a desmejorar y con el transcurso de los años fue decayendo considerablemente hasta tornarse bastante difícil. Esto obligó a muchos a emigrar a otras tierras en busca de una mejor calidad de vida. Han sido tantos los que emigraron que se convirtió en una diáspora.
Me toco emigrar a una edad en la que había logrado las metas que me propuse en la vida. Aunque para ese momento ya estaba jubilada, me mantenía activa con trabajo independiente. Cuando salí, al igual que muchos, tuve que dejar atrás el trabajo y los frutos del esfuerzo de toda una vida para comenzar de nuevo, pero lo más importante: la familia y los amigos. Afortunadamente, en el país donde me encuentro actualmente (España), tengo familia y la nacionalidad, esto último me facilitó ciertos trámites. Aunque no se me ha hecho fácil, he podido adaptarme poco a poco. A una cierta edad, aunque física y mentalmente estes bien y tengas una buena profesión, no es fácil conseguir un empleo. Se que no soy el único caso porque muchas personas están pasando por lo mismo, siendo más jóvenes que yo. Me siento algunas veces como si hubiera perdido mi identidad para convertirme en otra persona, es como cuando una oruga tiene que sufrir una metamorfosis para convertirse finalmente en mariposa.
Por las vivencias y experiencias que me han contado y por lo que he visto en las redes sociales, cada quien tiene una historia interesante, la cual es única. He podido observar buenas y malas experiencias, gente que ha emigrado a un país y que, por diversas circunstancias, ha tenido que mudarse para otro y empezar de nuevo; por lo que el proceso migratorio tiene su esencia, es como pasar la página de un libro y empezar un capítulo nuevo. Me he dado cuenta de que hay mucha tela que cortar al respecto.
Meditando sobre todas estas cosas, ¿qué consejos que pudiera darte?: se fuerte, trata de superar los retos y alcanzar las metas, no te rindas, trata de rodearte de gente que te apoye desde cualquier punto de vista y algo muy importante, no pierdas la fe y la esperanza. Si en algún momento sientes que no logras superar todo esto, te sugiero analizar la situación para poder tomar una decisión. Puedes regresar a tu país si consideras que es lo más conveniente o probar en otro país o simplemente decidir quedarte y seguir intentándolo. En cualquier caso, tendrías la oportunidad de considerar cada una de estas opciones teniendo en cuenta sus pros y sus contras. Tengo la certeza de que esta experiencia te hará crecer como persona y te dará un poco mas de sabiduría.
En general, tomar una decisión en la vida no es fácil sobre todo cuando se trata emigrar, es como nacer de nuevo. Muchas veces las decisiones no solo dependen de la razón, también de la intuición, tal vez … del corazón. En mi caso, todavía estoy intentándolo, no me he rendido todavía y tengo mucha fe de que al final de este proceso pudiera ver una luz al final del túnel, para luego decidir cual camino tomar, el tiempo lo dirá; por eso te animo a que lo sigas intentando.
Mi conclusión es que la inmigración es un proceso complejo el cual hay que afrontar con mucha valentía, coraje y fe, por eso es importante buscar apoyo cuando lo necesitemos y sobre todo pensar que no somos los únicos en esta rueda de la vida. ¿Qué opinas de todo esto? Me gustaría que tú también me contaras tu historia.
Me despido con mucho cariño y un gran abrazo.
Victoria