El glamour de comerse un perrocaliente en revolución

4 de septiembre de 2023

Sr. José Diego Quintero,

Estimado amigo desde la reunión que sostuvimos con los amigos de la peña gallega quise escribirte la presente para que les hagas saber de tu voz lo que representa…

Atrás quedaron los tiempos en que comerse un «perrito» era sinónimo de estar «pelando» o de ahorro antes de entrar al cine, o al salir del liceo como «bala fría» o  como el «tentempié» de algunas madres con sus muchachos al salir de las escuela….¡Salen un par de perros con todo! grita un perrocalentero en lo que puede ser “la calle del hambre” en alguna ciudad de Venezuela.

El “hot dog” al estilo venezolano lleva salchicha que se cocinó previamente en agua caliente, repollo blanco cortado finamente, a veces zanahoria rallada en menor cantidad, cebolla en cuadritos, papitas crujientes, salsa rosada, mostaza, salsa de ajo o mayonesa (bayonesa jeje), salsa de tomate (ketchup) y queso rallado. Si el dueño del puesto es creativo o generoso también ofrece aguacate, tocineta, queso e’ mano, guasacaca, tomate, lechuga y hasta picante.

Los “asquerositos” como se les conoce en las aceras, no solo son capaces de saciar el apetito de cualquier mortal sino que también con el tiempo ayuda a desarrollar un estómago de acero.

En las urbes venezolanas hay “perreros” tan populares que sus negocios están abiertos 24 horas y con ello logran resolver después de una ajetreada rumba o de una boda en la madrugada. El mejor acompañante es un refresco bien frío y generalmente te comes más de uno. Pero eso fue antes de que nos alcanzara la «felicidad absoluta», y que la realidad se volviera tan dura como una arepa de cuatro días en la nevera.

Los puestos «de perros» cual camionetas de pasajeros tienen «su avance» y su «colector» y con el problema del efectivo se convirtieron de la noche a la mañana en centros financieros que no tenían nada que envidiar a cualquier oficina bancaria, incluso en los precios, incluso con el cuento (ni tan cuento) que nuestros perros son igualitos a los que ganaron un premio como los mejores de «nueva yolk» nos reciben en cualquier sitio con un «HAY PUNTO», visa y master, debito, cesta ticket, adelanto de efectivo, transferencia bancaria.

Se aprovechan tantas ventajas y todo mientras te comes un perro. De pana, puedes hacer transferencias a cualquier banco (si llevas el efectivo) a cualquier cuenta, y llevarte efectivo (con 10% de recargo) y como a los bancos JAMAS se le ocurrió esta vaina…..????. A esto se le llama servicio, o lo que un psicólogo clínico le diría «jugar con las necesidades de la gente», pero como no aprovechar esa vaina si el ir a un banco es algo peor que hacer una cola del CLAP, sentarte a comer un perrito (1,5 $) y un refresco (0,50 $) colocarle las salsas que te de la gana, el picante, usar las 18 servilletas por que todo se te viene a la cara cuando muerdes y las salsas hacen los suyo no quedándose en su lugar y las papitas y las cebollas….todo se viene encima en cada mordisco……es ese tipo de placeres que solo un venezolano puede explicar….pero que como las empanadas y el pan se va alejando cada día mas…..ya en algunos puestos «hay panas» que esgrimen un letrero «We accept dollars»  incluso «aceptamos pesos colombianos» , y la calidad disminuye con base a la paupérrima materia prima que se consigue y a la poca creatividad de los «propietarios» que como el transporte publico «nunca se ven», y esto es solo el principio, el comerte un perrito, si eres aventurero o si al llegar al puesto esta «buchón» y pides algunas de las múltiples variedades de hamburguesas puedes irte despidiendo del mercado semanal de tu casa. Las mismas van desde  5 $ (normal) hasta las que con nombre propio advierten de una posible complicación estomacal (incluido el antiácido) como por ejemplo «la diabla»,» «la rompe dieta», «la 4X4», «la papua», «la malandra», «la bestia» y pare usted de contar, ya que estas ultimas mencionadas superan los 10 $ y llegan tan campantes a los 15 $ por que su presentación es «gourmet» ( y vaya usted a saber que demonios entienden por gourmet estos expertos).

Lo cierto es que ya no se puede «resolver» con los perritos, ni con las hamburguesas o asquerositas de otrora , no culpemos a la revolución (aunque así sea en un 90%) , tengamos un poco en sátira a los que con poca creatividad y si se quiere con un poco de desprecio no han querido seguir evolucionando nuestra comida callejera por que a cada solución siempre le buscan un problema, pana, ¡¡¡AL MIO ME LO PONES FULL EQUIPO!!! 

José Carmelo Oropeza

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