Madrid, 26/10/2023
Soy Freddy Villarroel Sosa un ciudadano más de los millones de venezolanos que abandonaron nuestra nación, amada familia, bienes, apegos, en busca de esa calidad de vida que tuvimos y que ese sistema de gobierno nos arrebató.
Con 45 años de trayectoria laboral en mi país, donde gracias a preparación académica, esfuerzo y responsabilidad, logré alcanzar muy buenos cargos en importantes empresas financieras y de la industria alimenticia, lo que me permitió lograr con mucha dedicación hacerme de una base económica sólida para mi familia y mi vejez, todo aquello que cualquiera persona puede obtener y desear para disfrutar de una vida digna; sin embargo; y dada las condiciones que me venían afectando tanto a mis hijas como a mi; especialmente mente ellas, que no veían al menos a corto y mediano plazo un buen futuro personal y profesional; aclarando que son profesionales de la república en el área de la salud y de la comunicación.
Por ello nos tocó como a muchos armar maletas y volar a un destino que nos pudiera dar la oportunidad de unas mejores expectativas. Nuestra decisión se enfocó a España por considerarlo un país con grandes oportunidades y marcada democracia y en enero de 2020 emprendimos ese viaje con futuro incierto, pero con grandes y buenas expectativas y como decimos, también nos tocó empezar desde cero, que no es nada fácil, cuando no tienes aún un estatus legal que te permita trabajar y como un ciudadano más; sin embargo, después de tan difícil espera, logramos obtener la tan ansiada residencia por razones humanitarias, cosa que estaremos siempre agradecidos al gobierno de España.
En mi caso particular y con 65 años conseguí un trabajo de acompañamiento a personas con discapacidad, labor que nunca pensé que podría ejecutar y que desempeñé tan bien que hasta yo me sorprendí de lo que era capaz de lograr, recordando aquellos que me decían a mi edad no te contratan; pero se venía a mi mente el equipaje que me acompañaba FE Y OPTIMISMO, porque luego apliqué para una suplencia como portero en otro trabajo y la misma comunidad pidió que me dejaran fijo, cargo que con mucha responsabilidad, entusiasmo y agradecimiento desempeño.
En este tránsito de mi vida donde los límites sólo te los pones tú, a mis 68 años y fuera de mi país, me ha tocado reinventarme y adaptarme, y puedo decir con mucho orgullo; lo he logrado, con la esperanza y siempre con la fe de que algún día cuando nuestra amada patria retome la democracia y vuelva a ser el país que siempre fue, volveremos a estar juntos en ese lugar del que nunca debimos haber abandonado.
Gracias familia, gracias, Venezuela, gracias, España los llevo en mi corazón.