Querida Gaby,
Todo saldrá bien, no tengas miedo, aquí estaré para apoyarte en todas las etapas de tu vida y sostener tu mano siempre que lo necesites…
A través de las siguientes palabras lo podrás comprobar.
Año 2009: Chamita, después de 15 años viendo el amanecer llanero, oliendo el mastranto al salir de tu casa, sintiendo el amor de tu familia y amigos y con el corazón en la mano, debes marchar de tu tierra para buscar un mejor futuro.
Llegas a España, sabes que estarás unos meses sin ver a tus padres, sientes miedo, incertidumbre, tristeza y nostalgia… Pero echas pa’lante y empiezas el curso escolar con todas las ganas. Haces amigos, te reciben con cariño y hasta por Carlos Baute te preguntan por ser venezolana. Tú sonríes y piensas: «Esto de migrar no parece tan difícil, empiezo a sentirme como en casa».
Año 2010: Suspendí un par de asignaturas, pero el valor del esfuerzo lo tengo arraigado de mi gente y de mi tierra, así que con sobresalientes destacó mi expediente. 4to de la ESO me dejó un sinfín de experiencias y amigos de toda la vida que aún quedan. Y además, ese año ganó España el mundial y en la fuente de la Plaza me bañé para celebrar la victoria de mi segundo hogar.
Año 2011: No voy a negar que muchas noches no paraba de llorar porque a mí familia y amigos no dejaba de añorar. Sin embargo, poco a poco España y su gente me iban dando mi lugar y era imposible dejarlos de amar.
Año 2012: Otra etapa tuve que afrontar con el bachillerato y la selectividad, pero mi perseverancia y positividad me ayudaron a no quedarme atrás. Después de otro año de dificultad, las notas de acceso a la Universidad me abrieron las puertas a la carrera que mi mente no dejaba de pensar: Psicología.
Año 2012-2016: Mi segundo hogar me dio la oportunidad de vivir las mejores experiencias de mi vida, siendo universitaria en el Campus de Espinardo (Murcia) nada podía fallar. Amigos y profesores que te marcan de por vida y que jamás olvidarás. Siendo estudiante, delegada y hasta secretaria de un Colectivo de Estudiantes, la vida no hacía más que premiarme. Conocí varias partes de España, pude independizarme con el apoyo de mis padres y hasta algunos amores marcaron una etapa que es difícil resumir en tan pocas palabras.
No puedo ocultar los momentos difíciles: extranjería, burocracia, arraigo social, pasaportes que no puedes renovar…Pero por suerte y con paciencia, todo se pudo subsanar.
Tampoco podré olvidar que en 2012 mi tierra volví a pisar y los sentimientos de la chamita de 15 años volvieron a aflorar.
Pude abrazar a mi gente y a mi primer hogar, sin embargo, ya no encajaba en el día a día de ese lugar. Gracias por tanto Venezuela, jamás te podré olvidar.
Año 2017: Empiezo nuevamente de cero en otro lugar, sigue siendo España, pero bien lejos está de las ciudades donde fui forjando mi identidad: Cartagena y Murcia. Ahora vivo en Asturias y la vida de adulta parece aún más dura, sigo estudiando, pero debo también trabajar. No obstante, en el amor la vida me dio una gran oportunidad.
Año 2018: Trabajo, estudios, familia y mi amor marcaban mi día a día, aunque no podía evitar echar de menos el sur y su gente que también eran mi hogar.
Año 2019-2021: Vivimos una de las situaciones más extrañas y complejas a nivel mundial, aún así muchos recuerdos bonitos pude cosechar, vivía con mi pareja y nuestra relación pudimos consolidar. Y gracias a Dios mi familia sana está.
Año 2022: Llegó un nuevo miembro a la familia, la luz y la alegría de nuestras vidas, nuestra hija Sara. Además, a nivel profesional no me podía quejar, en una gran empresa me había podido desarrollar, demostrando mi valía y ganas de luchar.
Año 2023: Oficialmente le dije sí al amor de un avilesino que me acompaño en los últimos 7 años, me apoyó en los momentos de tristeza y alegría sin decir nunca adiós, y hasta en un súper padre se convirtió. Agradezco a la vida por tanto y a mis hogares por ayudarme a ser quien soy después de casi 30 años: la chamita, Gaby, la negra, la turca, gaviota, la psicóloga, la esposa de Martín, la mamá de Sara…