La maleta

¡¡Hola Rosina, qué alegría saber que mi prima preferida pasará por aquí!!

Por lo que me cuentas, las personas con las que te vas a reunir son importantes en esa empresa. Estoy segura de que darás muy buena impresión y aportaras mucho a la investigación que quieren realizar. Eres excelente en tu área y seguramente es esa la razón de ese llamado. Lamento mucho que te hayan cortado los recursos en Caracas. He leído que la situación laboral en el ámbito farmacéutico está cada día peor. Es increíble el deterioro de nuestro querido país.

Sé que son pocos días, pero me gustaría recibirte en nuestro pequeño apartamento. Como sabrás, conseguimos un piso pequeño, cómodo y bien ubicado. Si no tienes tu estancia pagada en un hotel, eres bienvenida. Haremos una pijamada y nos pondremos al dia. ¡Tengo mucho qué contarte! Te adelanto que por fin tengo un buen empleo. No es el trabajo de mi vida, pero he logrado un contrato indefinido, condición que es un lujo tener en los tiempos actuales. El sueldo está acorde a las horas semanales, pero sigo en la búsqueda de otras horas para compensar, pues con media jornada es casi imposible llegar a fin de mes. Sigo rellenando encuestas, asistiendo a catas y matando cuanto tigre muestre la cola. De esa manera y administrándome bien, he podido mantenerme.

La verdad es que en España hay opciones de ocio y diversión para todos los bolsillos Habrás visto en mis estados que he paseado por varios pueblos cercanos. Más de uno pensará que me doy la gran vida. Al princípio eso me causaba conflicto, incluso algo de culpa. Me ha costado entender que el duelo migratorio tiene varias fases y facetas. Uno cree estar preparado para afrontarlo, pero a veces me he sentido sobrepasada y no lo he logrado. He corrido con la suerte de encontrar las personas adecuadas que me han dado herramientas muy útiles para sentirme bien.

Hace unos meses una amiga, que además es terapeuta, me preguntó cuáles eran mis pensamientos acerca de mi vida en Venezuela. Al responderle, caí en cuenta cuán importante para mí ha sido siempre mi entorno físico y tangible. Desde ese momento decidí pedirle a mis amigos y familia que cuando viajen a Madrid me traigan, en la medida de sus posibilidades, algunas cosillas que dejé. Por eso, ha sido una grata idea que hayas reservado un espacio de tu maleta para mí. Sé que cuando veas lo que quiero que traigas pensarás que son las cosas más absurdas que puedo pedir! No fui de los afortunados que tienen derecho a tres maletas, ni de los desafortunados que solo se van con un bolso, un morral o lo que llevan puesto. Me traje 23 kg sin pensar mucho y con la esperanza de que fuese un viaje temporal.

Si volviese el tiempo atrás lo que metería en mi caja con ruedas sería diametralmente distinto a lo que me traje en aquel vuelo. Extraño tanto algunas de mis posesiones que más de una vez imaginé estirar mi brazo y alcanzar mi libro preferido, mis medias verdes con huecos, mis diarios, o la cajita de madera que me regaló mi mamá. Más de una noche antes de dormir me pregunté: cómo es posible que haya dejado mi colección de vasos de Cocacola, las tijeras de mi mami o un paquete de fotos que había escogido. Todavía no puedo entender cuál fue el criterio que llenó mi maleta. Dirás que tengo apegos y es cierto, lo acepto, pero ¿por qué́ no rodearme de pedacitos de mi hogar, mis recuerdos, mi familia y mi país? No es lo mismo batir una torta en un bowl de Ikea que en el cuenco de cerámica hecho por mi madre. Tampoco es igual guardar mis prendas en cualquier perolito que en la cestita Yekuana que compré en Secadero, esa tienda tan bella La Trinidad. Para mi es como integrar lo que soy a ésta feliz aunque difícil experiencia de empezar de cero en España. Es como si mi origen me abrazara y me transmitiera una energía que me recuerda que sigo siendo Yo, pero en un escenario diferente.

Felicito a quienes no se apegan a las cosas materiales. Yo soy de esa especie que siente el pais, la familia y los amigos a través de los objetos. Creo que siempre he sido asi.

Por eso estoy emocionada de que, en vez de traerme cocosettes y chocolates, metas entre tus prendas algunas de esas cositas que deje esperándome. Habla con mi hermano, ya le he dicho que lo llamaras. Él te dará́ unas cuantas de las tan deseadas tonterías que añoro.

Prima, sé que vienes de paso por trabajo pero me comentaste que quizá tengas una propuesta laboral. Si eso finalmente se da y te planteas la posibilidad de aceptar, te sugiero leas con detenimiento esta carta. Has un repaso exhaustivo de tus pertenencias, revisa cuales te gusta ver, cuales oler, cuales usar, cuales guardar. Tu maleta será́ tu tesoro porque a la distancia podrías, como yo, añorar tener tus cositas cerca de ti.

Rosina querida, aqui estoy para lo que necesites. Ya me dirás cómo es tu agenda.

Avisame si quieres que te espere en Barajas


Besitos y cariños.

Gabriela.

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