La vida va y viene como olas

Madrid, 31 de octubre de 2023

Para: La que una vez fui

Hoy te escribo para darte las gracias por haberme dado las fuerzas de luchar, por enseñarme a mantener intactos mis valores y sobre todo por brindarme las herramientas necesarias para cuando cayera me levantara, continuara y entendiera que tenía que cambiar para continuar… simplemente gracias por enseñarme tanto: eras realmente magnifica.

Siempre te tengo presente con mucho amor y alegría, creciste en un país inmenso que te brindó tanto; su aroma aun lo siento cuando cierro los ojos y veo el inmenso cerro Ávila que podía ver desde la ventana del apartamento de caracas.

Me pongo nostálgica al recordarte: tus paseos pequeña al parque del este, la familia unida, tus estudios, amigos, trabajos, tu primer amor y ruptura, la emoción que tenías cuando te dieron tu primer carro, tu matrimonio, nacimiento de tus hijas y si hasta del divorcio, los lugares maravillosos que pudiste conocer: El Salto Ángel y sus alrededores, los llanos, cuevas, montañas, playas pero sobre todo te recuerdo en un lugar donde realmente eras feliz y pasabas la mayoría de tus mejores vacaciones: La isla de Margarita.. sonrío escribiendo estas líneas porque eras muy feliz en tu amada VENEZUELA y al final tuviste que tomar la decisión de dejarla con mucho dolor porque no podías ver más como la estaban maltratando día a día; por más que tu luchabas por ella no ganabas sino angustias, te llenabas de miedo y el único deseo que te embargaba era que tus hijas crecieran en un ambiente seguro.

Se que afrontaste con valentía la decisión más difícil que hayas tenido que tomar en tu vida, tus fuerzas te ayudaron y abrazaron para que la palabra EMIGRAR no te agobiara, pudieras ser fuerte para tus hijas y llegado el momento de despedirte de tu única hermana, tus amigos y vecinos no te arrepintieras o te entrara la sensación de vacío que no te permitiera continuar.

Hoy te cuento que apenas llegué a Madrid me sentí tranquila, su cielo azul me deslumbro, dicen que no hay cielos como los que se ven en Madrid, sus calles empedradas me alegraban y aunque no lo creas estaba comoda en un apartamento de 40 metros, no necesitaba más. Al principio tenía una sensación rara ya que conocía la ciudad de unas vacaciones, pero ahora estaba aquí para quedarme por muchos años; empiezas a adaptarte a ella, a sus costumbres y al movimiento de la ciudad que es totalmente distinto al que tenías. Me he sentido muy cómoda, ya son 6 años que cada día que pasa la amo mucho más, me está enseñando mucho: su gente ha sido muy amable, caminar por sus parques me hace entrar en paz, conocer su historia la hace mas fascinante, te puedo decir que gastronómicamente es una revolución y además es una ciudad que nunca duerme por tener casi todos los días miles de eventos, su transporte público es increíble y mientras más la conoces consigues más cosas y ayudas que te facilitan la vida. NO te miento, no ha sido nada fácil, he caído varias veces, pero tú me enseñaste a levantarme; quiero que estes tranquila las niñas poco a poco han tomado su camino y se van adaptando, te informo que el año que viene terminan sus carreras y eso me tiene muy feliz; en lo personal mi situación va mejorando, estoy viendo todo con otras perspectivas y avanzo en mi propio crecimiento personal.

Hoy sentada en una terraza con una copa y una buena tapa me recuerdo cuando hablabas de emigrar: te entraba ese miedo que a veces no lo podías controlar, las niñas lloraban, no querías ni despedidas, tenías mucha incertidumbre, hoy te digo que todo lo que pensaste se quedó corto ante la realidad;  no es nada fácil pero se puede lograr de manera tranquila, sin tanto agobio si lo haces con mente abierta, te doy las gracias por el gran aprendizaje que me dejaste cuando estabas en el aeropuerto Simón Bolívar: decidiste no mirar atrás, agradecer por todo lo que vivido en tu país amado y hermoso, abrazaste lo que dejaste con la esperanza de un pronto reencuentro y cuando pasaste esas puertas de cristal dijiste que el chip de Venezuela se quedaba ahí, que no vendría contigo ya que ibas a una nueva vida, que tendrías que conocer y aprender nuevas costumbres, que tu vida continuaría  avanzando y que el hecho de dejarlo no significaba para nada que olvidarías a tu país que te dio todo, pero si significaba que te daría la posibilidad de caminar con calma a los nuevos aires  que decidiste incursionar.

Al final el emigrar hay que mirarlo como una nueva oportunidad, que el proceso de adaptación solo depende de ti, los tropiezos debes verlos como aprendizaje, tus valores deben ser inquebrantables estes donde estes, podemos enseñar mientras aprendemos, deja fluir los momentos, abre tu mente a los nuevos cambios, ten presente tu pasado porque eres grande gracias a el y recuerda que al final nunca estas solo… hoy me despido de ti: la que una vez fui con mucho amor y quiero decirte que eres la base de esta nueva Lala que sigue creciendo y llevando el nombre de Venezuela y España muy en alto.

Gracias por tanto y por todo,

La Lala actual

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