Latidos fuera del pecho

Sabadell, 16 de octubre de 2023

A mi queridísima familia de Maracaibo que amo, añoro y los tengo muy presentes en mi mente, en mi vida y corazón cómo latidos fuera del pecho.

Querida mami, abuela y Naza les escribo esta carta disfrutando de las primeras brisas otoñales que al fin me refrescan los pensamientos y los ánimos, tras el caluroso e intenso verano que sudamos en Europa, más ardiente que el de Maracaibo a la *hora del burro, aunque algunos me digan que peco de exagerada.

¡Vení y sentí el *tabardillo y luego hablamos! ¡Tenéis que sentirlo! ¡Dioooos mío! Acórdate que aquí hay playa y esa humedad hace que hasta suden los retratos y el cambio climático que colabora ¡Bueno me calmo y disfruto el fresquito, pues!

Les cuento que ya me estoy poniendo los patines para hacer mis hallaquitas, el pancito de jamón y encargar en la carnicería la pata de pernil, las hojas de las hallacas con tiempo, sin prisa pero sin pausa. Este año quiero cambiar el arbolito y la decoración, quiero cerrar un ciclo.

Cómo me gustaría que estuviesen aquí con nosotros estás navidades, así haríamos las hallacas en familia, impregnadas con nuestras gaitas de Astolfo, Ricardo, Jerry y Danelo a todo pulmón, el ponche de crema casero, un pica pica español-venezolano y a ponernos al día mis amores.

Este año es especial porque ya soplo dos décadas que salí de allá, de mi lar, de mi Maracaibo querido, adorado, añorado, mi ciudad natal donde el sol parte piedras y que me recuerda cada día de dónde vengo; que por más jerga que aprenda aquí, muchos me dicen que no he perdido mi acento ¡Ah Dios gracia y a mucha honra! Aunque sí les digo la verdad, me gustaría reunir a abuela con todos sus hijos, nietos y bisnietos aquí en la casa. No descarto hacer la propuesta, total solo hay dos respuestas SI y NO, aspiro que haya quórum familiar.

Haríamos tremendo fiestón e invitaríamos a Cecilia Bellorín para que nos amine con su cuatro, al dúo de coreanos Tebi y Ayna para que coman patacones y se hinchen de comida venezolana y bailemos hasta el amanecer ¡Bellísimo, me lo imagino, suspiro y gozo!

Tarde o temprano lo haremos, a mis amigas y amigos españoles les haría ilusión, ya disfrutan a tope con las piñatas de Andreu y Aarón que partimos con palo. Si les digo que hay fiesta y marcha se apuntan hasta para ir a un Armaggedon. El padre celestial siempre quiere que seamos felices, no importa la distancia y los países donde estemos familia siempre vamos a procurar vernos y darnos ese abrazo rompecostillas que reinicia y que nos recuerda nuestro gentilicio cariñoso, caluroso y hospitalario ¡Pa’ que vos veáis!. Manifestemos y así reunimos a los que están en Chile, Estados Unidos, Venezuela y España.

Por cierto, Angie quiere conocer a abuela y que le haga los tamales ibéricos, yo le dije eso va, la tardanza es que abuela venga para ir a comprar el chorizo y el fuet. Así que ya tenemos planes culinarios además de enseñarle a hacer la fideuá. Me traen el onoto, el de allá sabe mejor.

Dale la bendición a mis sobrinos, que Dios me los cuide y me los guarde hasta el próximo abrazo, pronto les llegarán los regalitos de navidad, con tiempo por si se acaba el mundo y se paralizan los envíos. ¡Mi alma, con la que está cayendo!

Quiero que sepan que las quiero cómo de ir caminando ida y vuelta de Sabadell a Maracaibo. Nunca lo olviden, cada día miro al cielo y le doy las gracias a Dios por mi familia, por Venezuela y por España que me ha abierto las puertas y es tan benevolente con nosotros. No me puedo quejar. Por cierto, ir a reencontrarme con la prima Wendy en Madrid ha sido arrechísimo (fenomenal). Madrid mola, es un territorio donde caben todos los acentos y son bienvenidos, eso se ha perdido últimamente aquí en Barcelona por incoherentes motivos políticos que han crispado a la gente y que prefiero no dar más detalles porque no edifican.

Ya saben, me compran mi medallita de la Chinita y mi bolso «susu». Me lo envían con María Natalia, ella va por 15 días a Maracaibo y me los puede traer.

Tengo que irme ya, debo escribir la entrevista de Pilin León y hacer una nota del festival coreano que tenemos este sábado. Seguimos echándole ganas a la vida y a muchos mañanas.

Las quieroooo, se me cuidan. La bendición mami, tus oraciones diarias me acompañan a diario. Lo notamos. Nos sentimos queridos. Un abrazo a «agüela» y te quiero mana.

Se despide hasta la próxima carta con mi puño, letra, tecla y corazón deseando la liberación de Venezuela. Me llena de emoción y regocijo de sólo pensarlo. Ese día épico nos cogeremos de las manos como hermanos y estaremos felices de compartir esos momentos tan pletóricos para la patria. Todo llega.

Con amor y fe en volverlas a ver pronto,

Verónica.

*Tabardillo: insolación, termoplejía, heliosis.

*Hora del burro: entre la 1 y 3 de la tarde.

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