Madrid, 30 Octubre 2023
No me digas que no quiero a mi País cuando te digo que sólo extraño a mi gato. Eran dos, pero mis vecinos anti-mininos envenenaron a Toribio.
Te cuento, amigo. Me siento mar. Que va. Que viene.
Pero está.
El abuelo en plena guerra civil llegó a la Guaira encontrando a su mujer con mi padre en brazos. Fueron las olas que viajaron el océano Atlántico para bañar las riberas tropicales de mi país, Venezuela.
Ahora, la ola regresa. Huyendo del desamparo de un país destrozado por las mandíbulas feroces de la corrupción.
Así, miles de almas, me acompañaron en esa onda migrante.
Por eso, sólo extraño a mi gato. Jazz. Al que quedó vivo en mi tierra, Maracaibo.
Un país lo hace la gente. El Tsunami de cuerpos, almas, esperanzas, sueños, están en cada esquina de Madrid. Del planeta. Por eso Venezuela me recuerda, que todos somos Uno. En la medida que recordemos eso, seremos mejores como especie. Mi país, será el planeta.
Te extraño profundamente. Mi gatito negro. Mi negro Jazz.
Espero verte algún día.
Tu Miremtxu