Para mi alma gemela

Cádiz, 19 de octubre de 2023

Para: Mi Alma Gemela

De: Tu esposa

He ensayado estas palabras muchas veces en mi cabeza, he querido escribir un libro sobre lo ocurrido, he pensado que relatar nuestra historia puede ser un vehículo para el consuelo y hoy ha llegado ese momento en el cual tengo la oportunidad de expresarte públicamente lo que te digo cada día entre lágrimas. Se que no podrás leer estas líneas, pero confío en que tu recuerdo perdurará en cada lector.

El día que salí de Caracas rumbo a Barcelona, nunca imaginé que no regresaría.  La idea de una pandemia no estaba planteada en ningún escenario conocido hasta ese momento, sin embargo, llegó, y con el COVID llegaron los cambios, la incertidumbre y el confinamiento. Esos momentos de angustia fueron vividos de múltiples formas en cada familia y la conclusión de la nuestra, para afrontar la nueva realidad, era que yo debía quedarme en España mientras tu seguirías en Venezuela. Hoy solo puedo pensar en la última vez que nos vimos, en ese último abrazo y esas lágrimas de despedida que no podían prepararme para lo que vendría después.

Pasamos dos años escribiéndonos y hablando a diario, a veces con dificultad por el ritmo de la vida y la diferencia horaria, pero siempre apoyando nuestras decisiones en la consulta y el consejo del otro que nos impulsaba a seguir creciendo en nuestros proyectos individuales mientras resolvíamos que hacer con la distancia y las oportunidades. Tu estabas preparado para un nuevo reto universitario y yo navegaba el mar de emociones de quien se prepara para el MIR, más allá de las dificultades diarias de la vida era un momento brillante para ambos. Y de repente, una madrugada del 5 de abril, en pleno miércoles de Semana  Santa, sin preámbulo ni aviso te fuiste para siempre y no pude despedirme. Entonces, regresé a una Caracas en la cual tu ya no estabas y en donde experimenté las injusticias de la ignorancia humana, que cree que tiene el derecho de realizar juicios según sus convicciones personales. Hice todo cuanto pude, tomé aviones y trenes y llegué. Sin embargo, quienes creían que tenían el derecho absoluto de decidir ya te habían enterrado. Fue una despedida a medias, aun no asimilo lo que ocurrió  pero  estoy aquí de pie construyendo el futuro que tu querías para mí.

Sigo en España según lo acordado y en 3 meses presentaré el MIR, te confieso que a veces no es fácil estudiar y que tengo días muy tristes en mi vida, en los cuales incluso me siento culpable de no haber estado a tu lado, no obstante recuerdo cada vez que me pediste que no regresara a Venezuela mientras me forjaba un camino, y eso me da fuerzas para seguir.

Gracias por todo lo que me enseñaste, por tu tiempo, tu dedicación en hacer de la Bebé Viajera un ser de luz en la vida de quienes la conocen (un pedacito de ti vive en ella), gracias por darme los mejores 13 años de mi vida, siempre serás mi alma gemela, mi complemento y la persona que me enseñó todas las facetas por las que puede pasar el amor cuando es de verdad. Solo espero que con el tiempo el dolor le dé el paso a otros sentimientos y estés orgulloso de mi.

Tu Wiki: Phenelope Rivas

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