Hoy me levanto con recuerdos y nostalgia de lo que era para nosotros la navidad, llenas de aventura, comida rica, regalos, pero sobre todo la unión de toda la familia, incluyendo primos de todos lados del país.
Nuestros encuentros eran llenos de intensidad, dentro de esos primos y familiares siempre me sentí un poco fuera de lugar porque ya para esa época sentía que era gay y no podía decirlo.
Declarar lo que soy abiertamente, aunque eso no debería definirme, pero en nuestra cultura no tener novia es casi un delito, y yo ya no tenía una desde hace mucho tiempo, las cosas se me pusieron muy complicadas, abuela la carta no era para contarte eso aunque creo que me hacia falta asumirlo, Madrid es una ciudad que nos acoge a todos sin distinción, aunque me siento lejos de físicamente de la familia me siento más cerca emocionalmente porque estoy feliz y libre.
Elizabeth ya sabes cómo es, ella a pesar de no verla siempre, saber que está en la misma ciudad y que tengo una hermana con quien contar me llena de tranquilidad, además he visto un gran cambio en ella que me llena de orgullo, ha abierto su mente y se siente muy productiva, encontró un buen trabajo teniendo cincuenta y cinco años.
Bianca está muy bien también, qué bueno es tener una sobrina tan grande que además disfruta de tener una estabilidad económica y un buen trabajo, a pesar que hubieses preferido que se casara antes de vivir con su novio.
Abuela ahora en el día de los muertos quería recordarte, honrarte y pedirte que me sigas acompañando como lo haces hasta ahora, me guíes, sobre todo a conseguir pareja que es lo que más me ha costado, bueno tú desde allá has visto todo, espero que en alguna navidad pueda llevar esta persona a Venezuela y sentarlo en la mesa de doce puestos que aún conserva mi mamá en la casa de San Cristóbal.
La familia aprendido a vivir separados, a botar lágrimas espontáneas cuando nos damos cuenta que cada vez nos dispersamos más y que cada vez será más difícil juntarnos, los primos estamos regados desde Argentina hasta Australia y nos hemos acostumbrado a darnos abrazos digitales, vivimos con fe y esperanza de que algún día todo cambiará y podremos regresar a disfrutar del país que nos vio crecer, por ahora , seguimos aprendiendo de estas nuevas culturas y del modernismo del primer mundo.
Te extraño hoy más que nunca
Tu nieto preferido
Víctucho