Una mezcla de añoranza y esperanza

Mi querida familia, 

Dentro de mí hay una mezcla de añoranza y esperanza, necesito desahogarme y explicarles lo que ha significado para mí emigrar. 

Recuerdo un día que salí a trabajar, esa vez me tocaba a las 4 de la mañana, me tocó enfrentar mi primer invierno, por más capas de ropa que tenía, me traspasaba el frío, mi cara ardía y me costaba respirar, avanzaba igual sin pestañear y recordé: ¡Bendito clima de mi tierra! Con su sol cálido, que invita a ir a sus playas de azul brillante a disfrutar con familia y amigos, hacer deporte al aire libre en cualquier época del año, correr en los parques; pero estoy lejos, la nostalgia me invade cada dos por tres, la tristeza no me desampara y el hilo de amor que me une a Venezuela es lo que me motiva a seguir adelante. Ese hilo se compone de ustedes, mi familia, desintegrada, extendida ahora por el mundo y relegada a la distancia. 

Cada vez que hago una videollamada, los miro a través de una pantalla, y cuando me preguntan “¿cómo te va?”, enseguida les contesto: “Excelentemente bien”, pero es solo una frase automática que he diseñado para tratar de ocultar cómo me siento en realidad, porque se me hace un nudo en la garganta cada vez que hablo con ustedes, los extraño muchísimo, mi mayor temor es no poder volver a verlos. 

En esta tierra ajena, donde he aprendido el significado de la soledad, a pesar de mi valentía, mi corazón se ha convertido en un rompecabezas incompleto, con piezas que anhelan desesperadamente encontrar su lugar, en mi casita, en Valencia, en mi patio, rodeada de los que amo. 

El proceso migratorio, forzado por circunstancias que escapan a nuestro control, se ha convertido en una travesía plagada de desafíos. Es una lástima que nuestro país Venezuela, por el deterioro causado por las maquinaciones de unos pocos, dentro del poder, nos haya llevado a una diáspora que ha tocado los corazones de siete millones de venezolanos. Es muy difícil dejar atrás tu pasado y reinventarte, no es fácil hacerte de un nombre, en una tierra donde nadie te conoce, nadie sabe tu trayectoria, tu vida se convierte en un libro con paginas vírgenes esperando que seas el escritor y protagonista, en la que abundan los miedos, la incertidumbre, depresión, ansiedad y un anhelo incontrolable por estar con los tuyos, la edad también se convierte en un valor determinante, no es lo mismo empezar un nuevo camino siendo muy joven, que iniciar un recorrido teniendo tanta vida, experiencia e historias que contar. No obstante, sé que somos poseedores de un espíritu invencible que nos impulsa a sobreponernos y a adaptarnos. Una prueba de ello es el nuevo lema: Mano tengo fe, haciendo referencia a que podemos clasificar en un Mundial de futbol, por primera vez ¿se imaginan? 

Como saben, los estudios han sido una parte fundamental en mi vida, pero hay circunstancias, que te impiden seguir desarrollándote de forma profesional, sin embargo no me he negado incursionar en algún empleo, siempre y cuando sea lícito, así sea con miedo o consultando YouTube, le he hecho frente a los retos, como tu me enseñaste mamita, me criaste para vivir en el mundo real y de eso siempre voy a estar agradecida, poder decir que soy una persona integra, gracias a los valores y principios con los que me educaron, también ha sido importante. Tendrían que verme, super organizada, disciplinada y he aprendido varios oficios. 

Me ha costado muchísimo hacer amigos, pero emigrar, ha hecho que comparta nuestra música, nuestra comida y nuestra alegría inquebrantable, iluminando los corazones de quienes me rodean, en el camino, me he encontrado gente maravillosa, hasta comparto con algunos el sueño de volver a casa. 

A pesar del dolor, nunca he perdido la fe. Mi amor por ustedes es un faro que guía mis pasos, una fuerza que me impulsa a seguir adelante incluso en los momentos más oscuros. A lo largo de cinco años, he enfrentado la incertidumbre con determinación, no me imaginaba que después de estar tan triste pudiese sobreponerme, pero saber que están bien, es la mayor recompensa de este gran sacrificio.

Ahora mis lágrimas, compañeras incondicionales en mi travesía, caen como gotas de lluvia, aunque las palabras no pueden definir la magnitud de mi amor y mi anhelo, por volver a verlos, espero por lo menos hayan comprendido, que les echo de menos, que de alguna u otra forma los tengo presente, y que me siento orgullosa de mis raíces. Sigo aferrándome a la promesa de un reencuentro. 

Con amor y la esperanza que nunca se desvanecerá,

Marlene 

Una mezcla de añoranza y esperanza comentarios en «3»

  1. Me gusto mucho porque hablamos del presente del pasado y del futuro que esperamos ver radicado en la Fé y confianza de luchar día a día hasta cumplir con nuestro objetivo que es volver a casa mas fuerte que antes porq nos enfrentamos a desafíos que a lo mejor no pensábamos que superaramos y sobre todo con más cuentos que nunca para reírnos en familia como lo deseamos.

  2. Hermosaaaaa reflexión hermana 🥹🥹🥹 ¡Aquí te esperamos!!! con los brazos abiertos y con la esperanza 🙏que pronto volveremos a estar juntas😊. TE QUIERO MUCHISIMO. 💕💞💞💞💞

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