¡Te están buscando matador!, gritarían Los Fabulosos Cadillacs. Y cuadraría a la perfección en un canto unísono frente a la cara del sujeto más buscado de los últimos años, como en el lejano oeste. Pero no, esta vez la letra no es a favor de un luchador social o de la justicia perseguido por el poder, que representaba la resistencia contra las dictaduras latinoamericanas, inspirada en figuras reales como Viíctor Jara. Hoy la historia es al revés, con una invitación a corear bastante genuina, “en una fría prisión te están esperando, agazapado en lo más oscuro de una habitación, sin fusil en mano, no esperabas tu final”.
…ahora está donde la mayoría de los venezolanos deseábamos, no por venganza, sino por justicia…
Creerse invencibles es quizá uno de los peores errores en los que incurren muchos hombres a lo largo de la historia, hechos que nos muestran como todo lo que sube, tarde o temprano acaba por venirse abajo. Ya hemos visto que hasta los superhéroes tienen fecha de caducidad. Nadie es eterno. No obstante, como a este sujeto con ínfulas de inmortalidad y creencias de invencible le encanta el bochinche y sobre todo bailar, entonces que le suba el volumen, porque:
“Todo tiene su final
Nada dura para siempre
Tenemos que recordar
Que no existe eternidad”.
¡Venga Dictador!, es el momento de la hora loca, y eres el invitado de honor.
A este sujeto megalómano, engreído, tarado, supremacía de la idiotez, los años y el ejército de focas que le rodeaban, le fueron alimentando una grandísima mentira -aparte de creerse chistoso y simpático-, que la eternidad era suya. Nada más alejado de la realidad, y para muestra un botón. Frente a un Tribunal Federal encara a la ley por cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra; ahora está donde la mayoría de los venezolanos deseábamos, no por venganza, sino por justicia, esa que debería también en algún momento sentarlo de culo por usurpador, por asesino, el verdadero traidor de la patria. Te estaban buscando como palito de romero, como bien diría Rubén Blades:
“Por tu mala maña, de irte sin pagar.
Yo te lo dije canallón, te iba a salir cara.
Todo el mundo ya sabe tu historia,
todo el barrio sabe la verdad”.
Al dictador le encantaba bailar, en especial mientras se desarrollaban eventos inenarrables, pero imposibles de olvidar. El pecho, la espalda, el cuello era el blanco de cualquier objeto disparado por la Guardia Nacional Bolivariana hacia aquellos jóvenes que en 2017, demandaban libertad, y caían abatidos en cadena nacional frente a sus ojos y los del país entero, pero el dictador no sólo aplaudía, también bailaba. En pleno conocimiento de causa, armaba el bochinche. “Llevatelo”, decía el imbécil con amplia sonrisa. La lista es dolorosa. Gente de todas las edades muriendo por falta de medicinas o de hambre, los privados de libertad por razones políticas sujetos de la barbarie en que se han convertido las cárceles en Venezuela, en verdaderos y especializados centros de tortura. Sólo por disentir.
“Una bala le atraviesa la cabeza a Carlos José Moreno y Maduro toca las congas; los colectivos asesinan a Paola Ramírez y Maduro entona la trompeta; una metra en el cerebro ciega la vida a Hecder Lugo Pérez mientras Maduro habla con las vacas; nueve días en agonía colapsaron a Miguel Medina y Maduro mueve su torpe cuerpo al son de salsa en su programa radial; la GNB apaga la vida de Juan Pablo Pernalete al compás del redoble de los timbales en manos de Maduro; entre tanto, el réquiem de una desconsolada despedida retumbaba en el corazón del pentagrama por Armando Cañizales, e inexplicablemente la rumba cobraba fuerza en las afueras del CNE” (El bochinche eterno).
Lo escribí en 2017. En aquel entonces ratificamos que sólo a través de las armas se podía salir de la tiranía; el tiempo parece darnos la razón. En una madrugada de enero, como ocurren las peores emboscadas (traicionado o no), le ha llegado al dictador de primera mano un emisario con un mensaje directo de parte de Trump :
“No te equivoques, acuérdate que el bravo soy yo”.
Es una verdadera pena que la memoria colectiva de los pueblos tienda a encontrar caminos que les llevan directo al olvido, y que la moral sea tan selectiva como para no encontrar diferencias entre una intervención ampliamente necesaria por razones más humanitarias que políticas. Y que si bien el mayor interés de los EEUU es tomar cuenta del petróleo y otras riquezas -no olvidemos a China, Rusia e Irán en este tablero han hecho lo mismo y tanto organismos internacionales, como el resto de países ha preferido voltear en otra dirección-, también lo es que cerca de 9 millones de venezolanos no huyen de su país por capricho.
Así que, saber al dictador recluido en lo que en el mismísimo estado de New York califica con un infierno en la Tierra dadas las condiciones de hacinamiento y de insalubridad que atentan contra la dignidad humana, permiten que se recobre la esperanza y la fe que pudieron extraviarse luego de 26 años de intentarlo todo por la vía legal y democrática; porque sí, somos un pueblo que, pese a que nos han dirigido manos perversas, preferimos la paz y la libertad ante todo, y el ejemplo más claro es que aun frente al llamado hecho por quienes usurpan el poder en Venezuela, de salir a la calle a defender a la “revolución”, los únicos que han recorrido las calles para sembrar el terror han sido los cuerpos represivos de siempre, los círculos armados de siempre, los bandidos de siempre.
…como ocurren las peores emboscadas (traicionado o no), le ha llegado al dictador de primera mano un emisario con un mensaje directo de parte de Trump:“No te equivoques,acuérdate que el bravo soy yo”.
El dictador que quiere caer en gracia con “Good night” o “Happy New Year” y que no vacilaba en marcar pasos arrebatados ante la miseria de su pueblo, ahora hay que ayudarle a subir escalones.
“A veces quien sabe de todo, tiene que aprender
La puerta que es ancha a la entrada se achica después
Y cuando allá adentro se apaga
La luz de una calle perdida
Es duro empujar las paredes buscando salida
Con rumbo a la vida”.
Aunque los crímenes que pesan sobre la cabeza del dictador no son de orden político, sino de un proceso de carácter federal, en EEUU hay reglas, pasos y consecuencias al respecto, quedando a un lado viejas narrativas que hoy pudieran rondar la mente del “matador”. No olvidemos que el régimen que hasta hace pocos días lideraba -porque a rey muerto, rey puesto-, tiene un expediente abierto en la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad y violación flagrante de los derechos humanos (con un patrón de regresión sistemático), cometidos desde 2014 -y ratificados en 2024-, cuya vigencia no prescribe.
Algunos presentes en la comparecencia del dictador a la primera audiencia frente al Tribunal Federal en EEUU describen a un hombre aparentemente disociado de la realidad que hoy enfrenta. Se ha declarado ‘no culpable’ y proclamado a viva voz que es un “prisionero de guerra”, soslayando además que es el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, cuando hace rato que las autoridades estadounidenses dejaron de reconocerlo como tal. Y los venezolanos también.
“Que malo es estar estar entre rejas
Y qué soledad, qué soledad se siente
Cuando se desea la bonita libertad oye
Cuando se desea mami la bonita libertad
Por eso le doy consejo no cometa tonterías…”
Allí, en el banquillo de los acusados toma notas el dictador, quizá escribiendo su propia canción como recordatorio en un momento crucial que apenas comienza y sobre el cual, propio de mentes ególatras y megalómanas, parece aun no tener conciencia “Ay sufre, ay llora, por tu mala pata Nicolás… vivamos todos en paz…»
El Autor
También te puede interesar
-
LAS CAMPANAS DOBLAN POR ELLOS, POR NOSOTROS, POR TI
-
ABSENTISMO LABORAL EN ESPAÑA: LA CRISIS SILENCIOSA QUE AHOGA A EMPRESAS, DISPARA COSTES Y DESATA ANSIEDAD ENTRE LOS EMPRESARIOS
-
CR7: LA ARMADURA DEL HOMBRE, EL CORAZÓN DEL NIÑO
-
“La tierra sigue temblando dentro de mí”
-
Quien no vive para servir, no sirve para vivir
Un escrito que no solo relata, sino que rescata memoria viva.Tu texto honra nombres, fechas y heridas abiertas que muchos intentan olvidar, y lo hace con una claridad que sacude y despierta.
Gracias por nombrar a los que ya no pueden hablar, y por dejar constancia de que la historia, cuando se cuenta completa, tarde o temprano hace justicia.
En cada referencia musical, cada nombre propio y cada recuerdo doloroso, nos recuerdas que un país no olvida, aunque lo intenten.