Niños de Las Brisas ¡a por el Goya!

Próximo viernes 13 de diciembre y por pocos días en Madrid

Sí, hablemos sobre infección por el virus de la insuficiencia humana (VIH) y el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Hablemos de esa infección que hace apenas dos décadas aterrorizaba a la humanidad, y sobre la que todo estaba por descubrir. 

Hablemos, indaguemos sobre los importantes y grandes avances que la ciencia ha alcanzado para su prevención y control. Superemos el temor y la incertidumbre por los riesgos de contraer la infección. 

Es bien sabido que hoy existen métodos comprobados y medicinas efectivas para prevenir y para controlar el VIH, para evitar que trascienda y se desarrolle el SIDA. Hoy hay centros donde se puede recurrir ante el temor o la duda de haber sido expuesto al contagio, donde se orienta al paciente y se toman las medidas tempranas para neutralizar la infección en caso de haber estado expuesto a ella. 

Sin duda, éste es un avance que hay que celebrar. Un avance que se ve oscurecido por los estigmas que aún prevalecen en el imaginativo colectivo sobre los riesgos de contraer la infección por la convivencia o simples relaciones sociales, laborales o sanitarias con las personas que viven con VIH. 

Por ello es muy importante y trascendente informarnos y educarnos para eliminar esos estigmas que aún permanecen en la mente de muchos ciudadanos sobre el VIH y sobre el SIDA. 

Estigmas generados por el desconocimiento de las vías de contagio. Estigmas que llevan a discriminar de diferentes formas a las personas que viven con VIH. Estigmas que lleva a que estas personas sean marginadas mermando injustamente su calidad de vida. 

Estigmas que no definen a las personas que viven con VIH, a pesar de que actualmente ésta es sólo una infección crónica controlada, como muchas otras, como por ejemplo, la diabetes, la hipertensión o cualquier síndrome autoinmune. 

Prejuicios que llevan a que entidades bancarias les nieguen préstamos para la compra de viviendas o para emprender proyectos de cualquier índole privándolos de poder cumplir sueños. Tabúes que impiden que profesionales bien formados y con altas capacidades puedan ejercer su profesión con éxito. Estigmas que llegan incluso a privarles de tener una vida en pareja, o dificultar la convivencia diaria en sus zonas habitacionales. 

Prejuicios que incluso se dan aún en personal sanitario, que se traduce en una actitud que hace al paciente sentirse rechazado. Estigmas que se enquistan en las falsas creencias de que tan solo por compartir cubiertos, vasos, darles la mano, 

tomar una vía para tomar muestras de sangre o compartir un abrazo puede originar un factor de contagio. 

Es precisamente para eliminar estos estigmas en la ciudadanía, que la Asociación Salud entre Culturas, elaboró un programa de Píldoras Antiestigmas, para educar e informar que tener VIH no define a las personas que viven con el virus. Ellos son mucho más que un diagnostico. 

Quien vive con VIH no necesita compasión sino comprensión. Necesita que se entiendan sus necesidades, sus legítimas expectativas de progreso personal y aspiraciones de calidad de vida, que por ningún motivo debe ser limitado o invalidado por la ignorancia de muchos. 

Gente que Comunica se solidariza con esta campaña antiestigama, promoviendo con ello un trato de respeto, sin discriminación alguna. ¡A tomar su píldora antiestigma!¡A por el Goya! Se lo merece.

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