Una gorra con la bandera venezonala entre los escombros de estructuras en Altamira, Caracas.

Chelo Camacho para El País

Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Por Tinedo Guía, presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela.

Ahora frente al teclado, observo letras y caracteres con las que puedo expresar una idea, un sentimiento, una estadística, números, gente, brazos, manos, dedos que han perdido la piel, desafiando al concreto fallido, como nuestro Estado, fallido por la incompetencia, venganza, odio al hombre hermano, a la mujer hermana, al bebé huérfano, al hermano, al tío, al primo; los abuelos nerviosos por el temblor, sosteniendo la andadera de la esposa, impedida de su otrora movilidad, letras de un teclado, que ha volcado para la audiencia miles de tipos impresos para comunicar, informando la realidad de una sociedad hambrienta de noticias, para enterarse en un medio serio, reconocido, equilibrado, de la salud o la enfermedad de una organización social, hoy sumida en un caos, por el campanazo de una doble manifestación sísmica.

Frente a este teclado, dudo en expresar la noticia antes que la emoción, el dolor por la cicatriz dejada por la fuerza de nuestra madre tierra, que reacomoda sus placas tectónicas, molesta tal vez por tanta agresión, burla, persecución e injusticia para con sus hijos. Sacudió, resonó con estruendoso grito y cubrió de polvo todo lo que no soportó su grito terrorífico de todo tiene que cambiar, comenzando por cambiar la forma de hacer política. Recordándonos con ese sacudón que quien no vive para servir, no sirve para vivir.

Gloria a los hermanos rescatistas, los que sin preparación técnica ni herramientas adecuadas fueron los primeros en auxiliar a los vecinos atrapados en toneladas de hormigón.

Un agradecimiento a los rescatistas de países amigos, por ayudar a los hermanos de la diáspora, unidos por el cordón umbilical de la patria. ¡Dios los bendiga!

Erguidos ante el dolor de la tragedia, vayamos en pos de la gloria para nuestra nación.

El Autor

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