Todo es según el color del cristal con que se mira. Eso aplica en todos los ámbitos de la vida. En los negocios, igual
Es muy común que, en tiempos de crisis, muchas personas se sientan desanimadas y piensen que no hay oportunidades de negocio. Generalmente, esto no es cierto.
Al contrario, las crisis pueden ser una fuente inagotable de inspiración y creatividad para encontrar soluciones innovadoras a los problemas que enfrentan los consumidores y la sociedad.
Lo más importante es aprender a identificar oportunidades de negocio, en tiempos donde no parezca esto posible.
Cuando decidimos emprender, el primer trabajo que nos toca es definir la actividad a la que queremos dedicarnos, lo que nos lleva a determinar nuestro mercado potencial. La mayoría piensa que lo tienen claro, y en el momento en que toca sentarse para planificar se encuentran con que no. Para clarificar nuestra idea debemos analizar el contexto y las necesidades de ese mercado a quien queremos llegar.
Necesariamente tenemos que formularnos estas preguntas: ¿Qué problemas o dificultades tienen esos clientes actuales o potenciales? ¿Qué soluciones existen actualmente y qué ventajas o desventajas tienen? ¿Qué tendencias o cambios se están produciendo en el entorno económico, social, tecnológico o ambiental? Mirar las respuestas ayuda a detectar las brechas o las insatisfacciones con el fin de aprovechar la información y ofrecer un producto o servicio diferenciado y de valor.
Un punto importante, y para el cual ya debemos tener información es el generar ideas creativas para resolver esos problemas o satisfacer esas necesidades. Para ello, hay diferentes técnicas de creatividad, como el brainstorming, el mapa mental, el pensamiento lateral o el design thinking, (un método para generar ideas innovadoras, emulando la forma en que trabajan y piensan los diseñadores de productos).
Lo que se busca es generar un gran cúmulo de ideas, sin juzgarlas ni descartarlas en un principio. Un paso posterior es evaluar las ideas según su viabilidad, rentabilidad y originalidad. Es importante validar esas ideas con la información que poseemos sobre el potencial mercado objetivo al que queremos llegar, mediante encuestas, entrevistas, prototipos o pruebas piloto.
Otra tarea pendiente es desarrollar un plan de negocio viable y realista para poner en marcha esta idea. Un plan de negocio es un documento que describe los aspectos clave del proyecto, como la descripción del producto o servicio, el análisis del mercado y la competencia, la estrategia de marketing y ventas, el plan financiero y los recursos humanos. El plan de negocio sirve para organizar su proyecto, definir sus objetivos y metas, y buscar financiación o socios.
Llegado a este punto podremos concordar en que identificar oportunidades de negocio en tiempos de crisis no es difícil o imposible. A veces dar el primer paso es todo lo que necesitamos parar arrancar, salpicado de una buena dosis de actitud positiva, mente abierta y un espíritu emprendedor.
Y tener la convicción de que las crisis son también momentos de cambio y transformación, y que podemos ser parte de ese cambio ofreciendo soluciones que mejoren la vida de las personas y del planeta.