Tras años sin ejercer, la cobertura de León XIV en España encendió de nuevo en mi la chispa de la profesión. Una crónica íntima sobre la memoria de Juan Pablo II, el legado de José Visconti y el reencuentro con la pasión de informar.
Una de las cualidades que me han acompañado desde niña es la curiosidad. La he sentido por muchas cosas. Siempre me gustó escuchar la radio, oír voces a través de esa cajita me fascinaba, también mirar, investigar y contar cosas sobre lo que me rodeaba. Sin duda alguna, se estaba forjando mi carácter y forma de ser, y de allí, entre otras vivencias, salió mi vena profesional: por eso soy periodista.
Una de las cosas que más me enamora del periodismo es la posibilidad de mirar acontecimientos desde cerca, pues permite crear una perspectiva con una carga emocional y sensorial única, que es lo que nos impulsa a transmitir la información para todo público.
Meses atrás me enteré de la visita del Papa León XIV a España. Cuando caí en cuenta de que vivo en Madrid, de inmediato me transportó a 1985, año cuando me gradué de periodista en la UCAB, en mi Caracas natal, y a enero, mes en el que Su Santidad Juan Pablo II visitó por primera vez tierras venezolanas.
Durante los días previos a la visita, en medio de los ensayos me tocó acompañar a Visconti al Estadio Olímpico Universitario para producir reportajes. Luego, llegó el gran día, el 28 de enero, cuando se produjo la histórica levantada de mano del Papa a Visconti, momento que atesoro en mi memoria.

Toda esta historia me vino de golpe. Y decidí que quería experimentar mi vuelta al periodismo después de algunos años sin ejercerlo con la visita de León XIV a España.
Empecé a indagar todo lo relativo a este evento. Los tiempos actuales son muy distintos a los años 80, donde todo era más sencillo. Una visita Papal no es cualquier cosa, ésta pintaba compleja por seguridad, logística, la apretada agenda que le tocaba cumplir. Había que pensar cómo cubrir un evento de esa magnitud.
Cuando me enteré de que había iniciado el proceso de acreditaciones para cubrir la visita de León XIV, no lo pensé dos veces. Me postulé como periodista creadora del medio digital, blog y canal en WhatsApp Lo Que Miro en Madrid y miembro fundador de la Asociación de Comunicadores Hispanoamericanos en Madrid Gente Que Comunica y me la otorgaron.
La explosión de emociones fue inmensa. Ejercer la profesión que más me gusta después de algunos años era un reto, y lo asumí con toda la seriedad del asunto. Estudiar el itinerario de Su Santidad, ver mis posibilidades reales de hacer las cosas, a pesar de estar en un empleo por cuenta ajena en las mañanas. Sin embargo, asumí el reto.
Puedo decir que desde el 5 de junio ha cambiado esta etapa de mi vida. En mucho tiempo no me sentía vibrante, con energía y ganas de hacer cosas. Quizá no todas las que quise, pero le puse un mundo.
¿Qué significa la visita del Papa León XIV a España, concretamente a Madrid? Mucho, para tantas personas. Observé un hombre carismático, lleno de energía, con una manera impecable de comunicarse con niños y adultos.
Me dediqué a registrar en fotos y videos todo el backstage de esta visita. Ver las calles de Madrid pobladas de infinidad de personas vitoreando al Papa ha sido una experiencia maravillosa. Observar la transformación de los lugares escogidos para las misas y vigilias, la gente mirando todo el movimiento que esto requiere, el entusiasmo que se notaba en la población, las tiendas vendiendo objetos alusivos al Sumo Pontífice, los restaurantes ofreciendo el menú peregrino. No vi protestas por el cierre de calles, la organización popular innata fue impresionante. Sin necesidad de convocatorias, los sitios escogidos fueron llenándose de mayores, familias con niños, turistas que tuvieron la suerte de experimentar la ocasión, famosos, medios, políticos, gente común. Fue una unión perfecta en torno a un objetivo: oír la palabra del sucesor de Pedro.
Decidí ir el lunes por la tarde a la Catedral de La Almudena. Cogí un muy buen puesto y ni el sol inclemente de ese día disminuyeron mis deseos de registrar con mi cámara el paso de León XIV. Y lo logré. Mirarle tan de cerca fue un momento muy especial: ¡Misión cumplida!
Puedo decir que estos días me han servido para renovar la fe en misma y en la espiritualidad. Un tiempo de retos, sin descanso ni queja, pleno de puras ganas de servir e informar. Tener la certeza de mis capacidades y la experiencia, es una buena combinación.
La visita de León XIV a Madrid deja una estela de Fe y Esperanza en una población que se manifestó profundamente en su religiosidad que esperemos perdure en el tiempo y de sus frutos.
La receptividad entre los jóvenes españoles, la cercanía con el público y el énfasis en poner como protagonistas en sus recorridos a los bebés se muestran como un simbolismo de lo valioso que es la vida que comienza.
También destacó la mención del Papa al tema de los abusos de algunos clérigos con mucha claridad. Mención aparte la inédita intervención de Su Santidad en el pleno con los representantes del pueblo en el Parlamento, sin rehuir temas políticos, seguro marcará un importante precedente en sus próximas visitas a otros países.
Fotos y vídeo: Ma Verónica Guzmán R.
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