Tres iniciativas desarrolladas durante el mes de mayo reflejan el compromiso de Taiwán con la cooperación internacional, la inclusión educativa y el servicio a los más vulnerables.
En un contexto internacional marcado por desafíos sociales, humanitarios y educativos cada vez más complejos, la Embajada de la República de China (Taiwán) ante la Santa Sede promovió durante el mes de mayo tres iniciativas que ponen de manifiesto una forma concreta de ejercer la diplomacia: a través de la solidaridad, la educación y la construcción de puentes entre culturas.
Las actividades, desarrolladas en Roma y en colaboración con instituciones católicas de alcance internacional, beneficiaron a jóvenes en situación de vulnerabilidad, estudiantes de la República Democrática del Congo y a la Pontificia Academia Mariana Internacional (PAMI), fortaleciendo además los lazos históricos entre Taiwán y la Santa Sede.
La primera iniciativa tuvo lugar el 7 de mayo en el Instituto Santa Cecilia de Roma, administrado por las Hijas de María Auxiliadora. La Embajada de Taiwán donó equipos informáticos destinados a las jóvenes acogidas por la institución, con el objetivo de fomentar la inclusión digital y ampliar sus oportunidades educativas.
El Instituto Santa Cecilia forma parte de la Familia Salesiana fundada por san Juan Bosco y ofrece acompañamiento integral a menores procedentes de contextos difíciles, ayudándolas a desarrollar autonomía personal y herramientas para su futuro. Durante la visita, el embajador Anthony Chung-Yi Ho y su esposa entregaron rosas a las religiosas como reconocimiento a su labor educativa, en el marco de la celebración del Día de la Madre.
La segunda iniciativa se llevó a cabo el 27 de mayo en colaboración con la Congregación del Corazón Inmaculado de María (CICM – Misioneros de Scheut). Gracias a la donación de computadoras, impresoras y accesorios, dos escuelas de la República Democrática del Congo (RDC) —el Per Mpiana School Complex de Kinshasa y el Grupo Scholar Wanda Widi de Boma— podrán fortalecer sus actividades educativas y ofrecer nuevas oportunidades de formación a más de 1.200 estudiantes. El proyecto incluye además programas de capacitación dirigidos tanto a docentes como a alumnos.
El padre Charles Phukuta Khonde, superior general de la CICM, expresó su gratitud subrayando que «la asistencia humanitaria de Taiwán es una proclamación del Evangelio de Jesús al pueblo de la RDC» y que esta iniciativa demuestra que «Taiwán es un importante aliado de la Iglesia católica en el ámbito de la asistencia humanitaria».
El tercer gesto de solidaridad y de carácter cultural tuvo lugar el 28 de mayo en la Pontificia Academia Mariana Internacional (PAMI), donde fue donada una escultura de la Virgen María realizada por el artista taiwanés Lo Kuang-Wei utilizando sal marina procedente de Taiwán. La obra, que ya había sido expuesta en Roma en el marco de la muestra Love and Peace Special Exhibition, organizada por la Embajada con ocasión del Jubileo 2025, fue acogida como un signo de devoción mariana y de amistad entre pueblos y culturas.
Al recibir la donación, el padre Stefano Cecchin, presidente de la PAMI, recordó la dimensión universal de la figura de María:
«Este regalo demuestra que María es una mujer universal. He estado en Taiwán, en el santuario donde María se apareció a once taoístas no cristianos, precisamente para mostrar esta realidad fundamental: que María une. Del mismo modo, el pueblo taiwanés es un pueblo amable y generoso que puede convertirse en imagen de una paz universal».
Por su parte, el embajador Ho destacó que «el espíritu de Nuestra Señora refleja maravillosamente el espíritu de “Taiwan Can Help”: la voluntad y las acciones de Taiwán para difundir amor en el mundo», subrayando que la resiliencia, la generosidad y el cuidado de los demás son «profundamente valores marianos».
«Taiwán es una fuerza para el bien en la sociedad internacional. Nuestra Embajada, en nombre de Taiwán, continuará fortaleciendo la colaboración con la Santa Sede, las Iglesias católicas y las organizaciones afines para avanzar en la asistencia humanitaria y crear más oportunidades para los hermanos y hermanas más necesitados, en respuesta al llamado del Santo Padre a favor de la paz y la justicia», concluyó el embajador Anthony Chung-Yi Ho.


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