La espera que rompe vidas

Precariedad, burocracia y desesperación en la lucha por una cita de extranjería en España

Una travesía que no termina al cruzar la frontera

Llegar a España no es el final del viaje migratorio; se hacen planes desde país de origen que pueden tardar algunos meses.  En toda migración hay un paso a paso que va desde la obtención de los documentos apostillados, títulos, actas de nacimientos, hasta la tramitación del pasaporte y reunir para el billete de avión.  Poner pies en suelo español no es el final del proceso, es apenas el comienzo de una carrera de obstáculos que se libra en silencio.

Comienza entonces el período más crucial en la nueva etapa del migrante, la obtención de un estatus legal para la nueva vida.

Padres y madres que llegan con los últimos ahorros de toda una vida se encuentran con un muro inesperado: la imposibilidad de conseguir una cita en extranjería para regularizar su residencia o solicitar protección internacional.

No voy a negar que las cosas han ido mejorando, en cuanto a la legislación y los tiempos de espera, pero aún no llegamos al punto optimo de acoger a cientos de personas que cruzan la línea de lo desconocido y deciden hacerse (extranjeros) por buscar la tan deseada calidad de vida para ellos y los suyos.

Lo que debería ser un trámite administrativo de semanas, se convierte en una odisea que consume meses y en ocasiones supera el año, todo ello dependiendo de la insistencia y persistencia que se tenga.  Ello conlleva a un desgaste emocional, solo aquel que lo ha vivido lo puede entender, sumado a una situación económica limite y bajón físico notorio antesala de una ansiedad agobiante.

Ahorros que se evaporan entre alquileres imposibles y esperas interminables

La primera batalla al llegar es encontrar vivienda. Con precios desorbitados, requisitos imposibles y desconfianza hacia quienes no tienen papeles, muchos migrantes terminan pagando habitaciones a precios abusivos, sobre todo en las grandes ciudades, compartiendo espacios mínimos asinados con desconocidos o aceptando contratos verbales que los dejan desprotegidos.  Familias enteras durmiendo en una habitación de pocos metros sin esperanza de poder alquilar.

Mientras tanto, el tiempo corre.

Los ahorros se agotan.

La ansiedad crece…. Y la cita no llega.

Trabajar sin papeles: explotación, miedo y sueldos indignos

La saturación del sistema empuja a miles de personas a aceptar trabajos en B. Jornadas laborales exhaustivas de 12 horas, sueldos que no alcanzan ni para comer, amenazas veladas de despido o denuncia, y un silencio obligado para no perder lo poco que se ha logrado desde la llegada.  El típico “cuando no tienes nada te aferras a un clavo ardiendo”

No se trata de historias, son realidades sufridas con vergüenza y silencio por muchos.

Trabajar 9 horas diarias por 50€ semanales es algo impensable o 14 horas cuidando a una persona mayor dependiente y terminar cobrando solo por 8 horas, son muchas de las historias contadas por migrantes en situación irregular.

En definitiva, hay una mezcla de circunstancias empleadores inescrupulosos que se aprovechan de la vulnerabilidad del migrante y un Estado incompetente que, con su lentitud, termina siendo cómplice involuntario de esa explotación.

La siguiente historia es real y voy a cambiar nombre y origen por cuidar su identidad real.

Luis: un padre honrado atrapado entre la necesidad y el delito

Luis llegó desde Perú con su esposa y dos hijos pequeños. Había vendido su moto, su televisor y hasta el juego de comedor para reunir el dinero del viaje. “En España habrá oportunidades”, se repetía mientras abrazaba a sus hijos en el avión.

Pero la realidad fue otra.

Pasaron seis meses intentando conseguir una cita para solicitar protección internacional. Esa llamada al 060 nunca se logró, por ello pasaron de turistas a irregulares.  Y aunque “Luis” se levantaba a las tres de la madrugada para refrescar la página de extranjería, y se ponía al teléfono 8 horas al día nunca logro conseguir la cita para pedir su residencia, siempre aparecía el mismo mensaje: “No hay citas disponibles”.

Los ahorros se acabaron.

El alquiler subió.

Los niños necesitaban comida.

Un día, desesperado, aceptó comprar por 50 € un documento falso para poder trabajar en una obra. No sabía que aquello podía costarle una pena de cárcel por falsedad documental o incluso la expulsión del país, no había tiempo de medir consecuencias, solo sabía que sus hijos tenían hambre.

Luis no es un delincuente!

Es un padre.

Y la burocracia lo empujó a un abismo moral del que aún no sabe cómo salir.

Burocracia que asfixia, procesos que no avanzan

La saturación del sistema de extranjería es un problema reconocido desde hace años. Falta personal, faltan recursos, faltan citas. Y mientras tanto, miles de personas quedan atrapadas en un limbo legal que les impide trabajar, estudiar o integrarse plenamente en la sociedad.

La paradoja es cruel

España necesita mano de obra, es un país envejecido, pero no acelera los procesos para que quienes ya están aquí puedan trabajar legalmente, sin miedo y con orgullo de ser útiles.

Paradójicamente España enfrenta una grave crisis demográfica caracterizada por un mínimo histórico de natalidad y un envejecimiento acelerado.

Estas son las cifras de Natalidad en España:

  • Mínimos Históricos: En 2023 se registraron 322.000 nacimientos, una cifra inferior a las registradas incluso durante la posguerra.
  • Tendencia: Los nacimientos han caído más del 50%.

Esto es tan sencillo y está a la vista de todos menos de las autoridades, está llegando gente joven, con ambición de crecer y sentar raíces, familias con niños en edad escolar, jóvenes en edad reproductiva, con formación académica, profesional o con oficios y no le damos los documentos para que trabajen.

Hay pueblos en el interior del país que mueren por falta de natalidad, sus escuelas cierran, sus comercios cierran por jubilación y por no tener generación de relevo, sus tierras se abandonan, y menguan sin que haya una voluntad política de avanzar.

Analicemos las siguientes cifras:

Índice de Envejecimiento: En 2025, el índice de envejecimiento alcanzó un nuevo récord del 142% (142 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16), situando a España como uno de los países de la UE que más envejece.

Población Mayor: Más de 9,5 millones de personas tienen 65 o más años, representando más del 20% de la población total.

Esperanza de Vida: España registra máximos históricos de esperanza de vida, llegando a superar los 84 años.

¿Vamos directos a una catástrofe con el sistema de pensiones?

 Una regularización masiva anunciada, populismo o realidad.

El Gobierno ha anunciado una regularización extraordinaria para abril, que podría beneficiar a unas 500.000 personas. Sin embargo, los lineamientos aún no están claros:

¿Quiénes podrán acceder?

¿Qué requisitos se pedirán?

¿Será un proceso ágil o una nueva carrera de obstáculos?

La esperanza existe, pero también el miedo a que sea otra promesa que se diluye entre trámites interminables.

El proceso a un mes de empezar no está claro, esperemos que sea una medida exitosa y no un papel atrapa moscas.

Sueños truncados y regresos forzados

Muchos migrantes no logran resistir la espera. Después de meses sin poder trabajar, sin cita, sin ingresos y sin horizonte, he visto a muchos que deciden volver a sus países con las manos vacías y el corazón roto. Regresan endeudados, avergonzados, sintiendo que fracasaron, cuando en realidad fueron víctimas de un sistema que no supo acogerlos.

Otros caen en manos de estafadores que venden citas falsas por cientos de euros, aprovechándose de la desesperación ajena. Un negocio oscuro que crece al ritmo de la ineficiencia institucional.

Un llamado urgente a la humanidad y a la coherencia

La migración no es un delito.

Buscar una vida digna tampoco.

España necesita revisar su sistema de extranjería con urgencia, no solo por eficiencia administrativa, sino por humanidad. Detrás de cada cita que no aparece hay un niño esperando a su padre, una madre llorando en silencio, un sueño suspendido.

Regularizar no es regalar nada y podemos hacerlo mejor.

Incluso mejor que dar ayudas, esas ayudas que parasitan, y vuelven cómodo al que llega y excusan al sistema.  La verdadera ayuda estaría en encausar bien el proceso.

Es permitir que las personas trabajen, paguen impuestos, alquilen legalmente, contribuyan a la sociedad y vivan sin miedo.

Dentro del proceso no existe, por ejemplo, un censo indagatorio cuya información se derive directamente al SEPE, Ministerio de Trabajo o Educación Superior, según sea el nivel de estudio del entrevistado.

Lo ideal será trabajar por segmentos (formados de Grados, Másteres y Doctorados o de grado superior, de formación profesional) todo ello demostrable y documentado para acelerar su incorporación al mundo laboral.

  • Titulados o con formación superior:  El cual debería de acreditar sus estudios en el país de origen con la documentación apostillada para el momento de la entrevista, así como se aportan los certificados de antecedentes penales.  Esto debería ser tramitado en un mismo expediente al mismo tiempo que su residencia.  Con ello se crearía una base de datos nacional de extranjeros solicitantes de residencia con titulación de tercer nivel, para homologaciones y equivalencias de titulaciones.   Una forma filtrar y de obtener data pura y cuantificable de los individuos ya profesionales.
  • Otro caso es, si un migrante solicitante de residencia en España que carece de formación profesional y con un nivel inferior a 4to de la ESO, empezar por formarlo en oficios de alta demanda, donde este el interés económico de desarrollo nacional, con oficios en un sistema mixto de formación y prácticas laborables remuneradas que motoricen la economía del país y de las pymes.
  • Y un tercer escenario, en sincronía con el proceso de filtro, crear un sistema de formación complementaria, por ejemplo, si el extranjero solicitante de residencia en España en su país de origen fue electricista, en línea con su vocación laboral, llevarlo al aula y certificarlo con los estándares de seguridad europeos en materia de electricidad para darle continuidad.

La propuesta es que el proceso este unificado y encausado a llevarlos expeditamente al mundo laboral.

Para ello y cumpliendo con las normativas deberá ser firmada y autorizada la información recabada bajo la LOPD, luego entraría dentro de esta propuesta que la base de datos que se genere sea gestionada para la inserción laboral, canalizadas y gestionadas por el SEPE, a través de ayuntamientos donde este empadronado el solicitante, o bolsas de empleo vinculadas, así el extranjero ya con NIE puede aportar con su trabajo y formación.  Es verlos como talento humano, disponible y no como un peso a la sociedad.

Para ello, hay que hacer revisión de los errores reconocer como país que existe una necesidad de fuerza de trabajo en varios sectores productivos, (sobre todo el de servicios, sanitario y agrícola). Por más duro que parezca, es reconocer que no hay generación de relevo, los baby boomers se jubilan y cierran sus negocios.

El caso venezolano como ejemplo

Entre 1948 y 1961, Venezuela implementó políticas de inmigración masiva y «puertas abiertas» que atrajeron a más de 600,000 europeos. Durante este periodo, marcado por la postguerra y el desarrollo petrolero, el Estado facilitó la integración agrícola y laboral de inmigrantes, principalmente españoles, italianos y portugueses, con énfasis en la modernización agrícola y la colonización de tierras

Detalles claves de la política de tierras e inmigración:

  • Inmigración Masiva (1948-1961): Tras la Segunda Guerra Mundial, Venezuela se convirtió en uno de los principales destinos de la emigración europea. No solo por sus exuberantes paisajes. El atractivo estuvo en la acogida regulada, controlada y planificada planteada.
  • Impacto de la Inmigración: La mayoría de los italianos emigró tras la Segunda Guerra Mundial, mientras que la inmigración española fue la más numerosa.
  • Contexto Agrícola: Aunque la política se centró en la expansión urbana e industrial, hubo esfuerzos de colonización y asignación de tierras (a través de instituciones como el antiguo Instituto Agrario Nacional – IAN) hoy denominado INTI para modernizar el campo, atrayendo a agricultores europeos.
  • El Instituto Agrario Nacional (IAN): Fundado en 1949, fue el ente encargado de gestionar la adjudicación de tierras y la creación de colonias agrícolas mixtas (con presencia de extranjeros y venezolanos) para no establecer un agravio comparativo entre nacionales y extranjeros.
  • Impacto Cultural: La oleada migratoria transformó la sociedad venezolana, influyendo en la gastronomía, costumbres y el desarrollo económico.

Es simple coherencia entre lo que España necesita y tiene a la mano.

Y por último que el gobierno comprenda que más allá de un refugio, una paga o un comedor que conduzca al extranjero a la mendicidad, también entra como dignidad humana el agilizar los procesos a la llegada y que todo lo anterior no debería depender de una cita imposible de conseguir en una página web o de una llamada al 060 que nadie responde.

El Autor

La espera que rompe vidas comentarios en «2»

  1. Carmen,se nota tu interés y compromiso por visibilizar una realidad q normalizamos y q muchas veces pasa desapercibida.
    Un texto que expresa mucha sensibilidad y empatía.

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