Plato del menú degustación del restaurante Pipilacha

Pipilacha: el restaurante donde las flores son protagonistas

Dos cocineros veinteañeros han abierto en el barrio de Fuente del Berro un espacio íntimo con solo 16 comensales por servicio. Su propuesta: un menú degustación en el que cada flor no solo se come, sino que cuenta una historia.

La mayoría de restaurantes utilizan flores como un simple elemento decorativo, sin otro propósito. Y luego está Pipilacha, donde las flores son la esencia del plato. No son un detalle estético ni un recurso para conseguir una foto bonita, sino el ingrediente central y el hilo conductor de toda la experiencia gastronómica.

Arán y Noé, chefs y propietarios del restaurante Pipilacha
Foto: Axa Milá @lagastronofila

Detrás del proyecto están Arán Rodrigo y Noé David, dos jóvenes cocineros de menos de 25 años que se conocieron en la Escuela de Hostelería de Alcalá de Henares. Juntos, tras pasar por cocinas como las de Ramón Freixa o El Invernadero, decidieron emprender su propio camino.

El nombre del restaurante no es casual. Buscaban un concepto que evocara movimiento y libertad. Así nació Pipilacha, el término con el que se conoce a la libélula en Nicaragua.

Pipilacha: Un menú degustación que sigue el ritmo de las flores

La idea surgió de una pregunta sencilla: ¿por qué las flores se relegan a la decoración cuando pueden aportar sabor, aroma y textura?

A partir de ahí, comenzaron a experimentar con ellas en diferentes formatos: infusiones, harinas o elaboraciones más complejas. El resultado es un menú degustación de más de diez pases que evoluciona según la temporada floral.

Foto: Axa Milá @lagastronofila

Cada plato tiene un relato propio. Arán y Noé explican el origen de cada flor, su uso en cocina y el papel que juega dentro del conjunto del plato, convirtiendo la comida en una experiencia casi narrativa con algunos juegos de adivinanzas entre olores y sabores.

Solo 16 comensales: una experiencia cercana

Pipilacha es un local discreto ubicado en la calle Azulejo, 2, alejado de las zonas más transitadas del centro de Madrid. El espacio parece intencionadamente pequeño para permitir una atención muy personalizada.

Foto: Axa Milá @lagastronofila

El restaurante cuenta con un aforo máximo de 16 personas, repartidas entre varias mesas pequeñas y una barra de seis metros.

Mi recomendación es clara: siéntate en la barra. Desde ahí puedes ver de cerca el trabajo en cocina, conversar con los chefs mientras emplatan y entender cada plato en tiempo real. Si disfrutas descubriendo el porqué de lo que comes, este es tu sitio.

Precio y concepto

Foto: Axa Milá @lagastronofila

Si quieres disfrutar de esta original experiencia con las flores como protagonistas y la cercanía como filosofía, el menú degustación tiene un precio de 90 euros, y el restaurante abre de martes a sábado con un turno de comida y otro de cena.

Pipilacha: Una apuesta joven, arriesgada y personal

Abrir un restaurante con poco más de veinte años, con una propuesta tan singular y en una ciudad como Madrid no es una decisión sencilla.

Arán y Noé lo saben bien. La inversión inicial rondó los 150.000 euros —con apoyo familiar— y, durante los primeros meses, ninguno de los dos percibía sueldo.

Pipilacha es una apuesta joven y arriesgada ideal para vivir una experiencia gastronómica y sensorial diferente.

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