En el último año cualquier día podría ser «un luminoso y frío día de abril, y el reloj daba la una de la tarde» como da comienzo Orwell a su distopía «1984»; hoy vivimos a diario el doble pensamiento, la neolengua, la sistemática expoliación del significado de muchas palabras y la policía del pensamiento, además, hemos sido testigos de una constante invitación a revisar la historia para adecuarla a las circunstancias del presente, somos protagonistas de una vida que es observada y recopilada de forma omnisciente en internet, siendo capaz de predecir nuestros gustos, preferencias y deseos de compra; además de «los dos minutos de odio» que se presentan más vigentes que nunca en los señalamientos y comentarios de una multitud digital que no se detiene.
El omnisciente internet
«De vez en cuando levantaba la mirada a la cara que le miraba fijamente desde la pared de enfrente. EL GRAN HERMANO TE VIGILA» (1984 – Orwell)
Las redes sociales, portales de búsqueda y tiendas en línea se han convertido en el escaparate donde queda registrada nuestra vida, gustos y preferencias, los algoritmos son capaces de predecir las necesidades y deseos de compra de productos y servicios, la inteligencia artificial existe y está programada para almacenar y utilizar nuestra información, nuestra forma de pensar y tendencias.
Se ha demostrado como la empresa Cambridge Analytica utilizó los datos de más de 50 millones de usuarios de Facebook para campañas políticas; además de las conexiones de esa empresa y AggregateIQ, la agencia digital utilizada por la campaña oficial para propiciar el Brexit, hoy es un hecho consumado.
Hay importantes debates sobre el auge de las compañías tecnológicas chinas como Huawei o TikTok que tienen trascendental importancia en la instalación de las redes 5G o la recopilación de datos de usuarios en redes sociales y el acceso del gobierno de China sobre esos datos Hace un tiempo WhatsApp, suspendió provisionalmente su política de privacidad con la que deseaban integrar los datos de sus usuarios a Facebook e Instagram.
En 2014 Facebook al momento de adquirir WhatsApp, aseguró a la Comisión Europea que no tenían una forma fiable y automática de relacionar las cuentas de sus usuarios de ambas plataformas; sin embargo, hoy no es así, Meta obtiene perfiles más completos unificando la información de todas sus aplicaciones en un único perfil con la finalidad de segmentar mejor al usuario.
Dos minutos de odio
«Lo que hacemos es destruir palabras… es algo de gran hermosura» (1984 – Orwell).
En 2018 Jack Dorsey, Consejero delegado de Twitter, anunció que iba a tomar medidas para controlar la difusión del discurso de odio, el acoso, las noticias falsas y las teorías de conspiración en otrora la red social, actualmente X, palabras que se han convertido rápidamente en acción y se han incrementado con el paso del tiempo en situaciones bastante polémicas.
Es público y notorio el nivel elevado de toxicidad en X, antes de la adquisición de Musk, Twitter intentó múltiples medidas de control; esconder las respuestas, colocar etiquetas y agregar mensajes para dar contexto o bloquear cuentas, nada dió resultado en ese sentido.
La limitación de extensión de las publicaciones genera mensajes con gran simplificación y maniqueísmo que excluye los matices, lleva a la polarización y a un enfrentamiento muy radicalizado. La ubicuidad del mensaje lleva a la inmediatez y la irracionalidad, cosa que propicia intervenciones irreflexivas, viscerales y carentes de empatía. La inmediatez y la generación de respuestas instantáneas contribuye a desarrollar un componente más emocional o irracional. El efecto llamada en una plataforma donde abundan los trols y los odiadores o haters, genera un espiral de transgresión y el anonimato es usado como un escudo junto a la tolerancia mal entendida.
La policía del pensamiento
«Sólo la Policía del Pensamiento leería lo que él hubiera escrito antes de hacer que esas líneas desaparecieran incluso de la memoria. ¿Cómo iba usted a apelar a la posteridad cuando ni una sola huella suya, ni siquiera una palabra garrapateada en un papel iba a sobrevivir físicamente?» (1984 – Orwell)
«Los años de universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorados.» (1953 – Bradbury)
En las decisiones de moderación de contenidos tomadas por redes sociales, encabezadas por Meta; más las grandes tecnológicas como Apple, Amazon y Google, se puede analizar críticamente y observamos arbitrariedad y censura previa por considerar peligrosos algunos contenidos en función de unas reglas de moderación impuestas por entes privados, que se convierten en fiscales, jueces y jurados de un derecho humano fundamental, la libertad de expresión.
Es muy delgada la línea que utilizaron las redes sociales para bloquear a Trump, siendo aún Presidente de los EEUU; las grandes tecnológicas como Google, Apple y Amazon, en su momento, bloquearon o retiraron de sus servidores la aplicación Parler para evitar la fuga masiva de usuarios de la red social de microblog Twitter.
Hay muchos ejemplos de este tipo de prácticas que han pasado del aviso de «fake news» al bloqueo o cierre. En 2019 el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, denunció que su cuenta de Twitter no le permitía publicar, en enero de 2020 el partido político Vox denunció ser censurado en Redes Sociales así como uno de los principales medios de comunicación digital en España, OK Diario, con más de 12 millones de seguidores únicos, también fue bloqueado.
La herramienta Birdwatch en la red social X, nació en Twitter con el objetivo de brindar oportunidad a la comunidad de usuarios para que sean ellos quienes determinen la veracidad de una información, de esta forma se desprenden de la responsabilidad por los actos de censura y esa responsabilidad es adjudicada a los usuarios de la red, aún sabiendo que la opinión pública es manipulable y no siempre detenta la verdad; por ello, en la presentación de la herramienta indicaron que trabajarán para «hacerlo resistente a los intentos de manipulación hasta garantizar que no esté dominado por una mayoría simple o sesgado en función de su distribución de contribuyentes».
La revisión y adecuación de la historia
«Y, después, algún cerebro privilegiado del Partido Interior elegiría esta o aquella versión, la redactaría definitivamente a su manera y pondría en movimiento el complejo proceso de confrontaciones necesarias. Luego, la mentira elegida pasaría a los registros permanentes y se convertiría en la verdad» (1984 – Orwell).
Todo constructo humano descansa en la cultura y su devenir histórico, como sociedad creamos plazas, parques, bibliotecas y museos, además de múltiples obras de arte que evocan lo mejor y lo peor de la sociedad como espacios y piezas para el disfrute y la conservación del legado histórico – cultural de nuestros ancestros, y hemos pasado a destruir todo aquello que genere algún atisbo de duda frente a lo que pueda parecer políticamente incorrecto, una nueva inquisición forzada que pretende destruir lo que recuerda sucesos como la esclavitud, aquello que ofende a uno u otro colectivo, si recuerda una tradición pasada que hoy es inmoral, se convierte en indeseable por personas que desde un extremo señalan de extremista a quien no apoya su discurso o acción violenta.
Hace pocos años vivimos múltiples ejemplos, la censura de obras como la película “Lo que el Viento se Llevó”, que encarna dos hitos históricos trascendentes, la figura de Hattie McDaniel quien, siendo negra, se alza como estrella en el año 39, además de llevarse el primer Oscar para una mujer de color; y dejar constancia de lo que significó la esclavitud en los años de la Guerra Civil Norteamericana y la reconstrucción en los estados del Sur.
Otro ejemplo, los actos vandálicos sobre esculturas de Cristóbal Colón, junto a gritos de asesino y genocida, sin reparar en que dichas esculturas representan mucho más que el elogio a un hombre o a los viles acontecimientos que pudieron generarse después del avistamiento de tierra americana en 1492; esas obras de arte enaltecen la virtud humana de la búsqueda del conocimiento, la exploración, la ampliación del mundo e incluso el crisol de razas; también podemos recordar el vandalismo sobre estatuas como la del considerado padre de la Patria en EEUU, George Washington; de Thomas Jefferson, tercer presidente de EEUU y principal autor de la Declaración de la Independencia; de Lincoln, en Londres, quien fuera el presidente de EEUU que abolió la esclavitud; de Winston Churchill, ex Primer Ministro británico que lideró la lucha contra el nazismo y fascismo durante la Segunda Guerra Mundial, todas con pintadas por poseer esclavos en la época que vivieron.
Y hoy vemos cotidiana la displicencia de muchos políticos a la hora de calificar a grupos terroristas y claros atentados contra la democracia y que prefieren flexibilizar en el discurso a los fines de ganar coaliciones que generen algún rédito político.
Neolengua y expoliación de significados.
«Su mente se deslizó por el laberíntico mundo del doblepensar. Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica» (1984 – Orwell).
La neolengua que se impone desde ramas del feminismo radical y ha logrado generar distinciones de género incluso en palabras que no cumplen un razonamiento gramatical, para hacer esa distinción como reivindicación a la mujer, un ejemplo de ello es el uso de la palabra «presidente», que utiliza el principio activo como derivado del verbo ser (el que es), el ente; por tanto, alude a la persona que preside y no denota género. Sin embargo, la RAE ya autorizó el uso de «presidenta» soportando su decisión en escritos del siglo XV donde se lee esta acepción. De seguir esta vertiente empezaremos a escuchar y leer palabras como estudianta, adolescenta, pacienta, comercianta, sufrienta, etc.
Aún más allá, la expoliación del significado a muchas palabras por motivos ideológicos es evidente, por ejemplo, se endilgan adjetivos a grupos de una corriente política para asociarles con un significado diametralmente opuesto al concepto de dicha palabra, por ejemplo el calificativo «facha», dirigido a quienes comulgan con ideologías liberales o de derechas, adjetivo proveniente de la pronunciación de las italianas «fascio» y «fascista», cuyo origen está en las «fasces», llamada así la insignia de las autoridades de la época romana; fascista, término originado en el movimiento político liderado por Mussolini, contrario a los partidos políticos, la democracia liberal representativa y el liberalismo económico; un error voluntario para inspirar miedo en el electorado frente a la férrea dictadura que representó el fascismo italiano.
La obra maestra de Nietzsche “Así habló Zaratustra”, llegó a ser prohibido por su contenido “ateo”, sin embargo, sus ideas fueron manipuladas por el Nazismo, ideología de la que el filósofo se distanció al punto de aborrecer todo lo alemán.
«Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando las letras de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados. Entonces tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices. No les des Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos.» (1953 – Bradbury)