Foto: Verónica Guzmán
Una vez al año, se hace una alineación astronómica que marca un cambio estacional, momento celebrado en el mundo entero que marca la llegada de la navidad.
De septiembre a marzo, el hemisferio norte está más alejado, de ahí que se produzcan el otoño y el invierno. Lo contrario ocurre en el hemisferio sur.
¿Porqué es tan importante este momento?
Por miles de años, las diferentes culturas que habitan en todo el mundo han ideado formas de celebrar este acontecimiento. De allí que muchos hagan fiestas para celebrar este fenómeno celestial.
Por ejemplo, el monumento de Stonehenge en el Reino Unido que data de 5000 años de antigüedad tiene una relación especial con los solsticios, tanto de verano como de invierno. Los momentos cumbre son la puesta y posterior salida del sol en la que los primeros o últimos rayos de luz se esconden tras el horizonte y los asistentes pueden observar una alineación de los megalitos, de una manera muy singular.
Este instante es aprovechado por muchos aficionados a cultos paganos y naturalistas para celebrar a su manera este momento especial.
Este 21 de diciembre, que señala la noche más larga del año, es la oportunidad en que muchas otras culturas dan la bienvenida al espíritu de la navidad. Se acostumbra a recibirlo en casa, y es una oportunidad de unirse en familia para aprovechar las muchas alegrías y energías positivas de esta fecha especial.
Según algunos expertos, es recomendable limpiar nuestro hogar, tener puesta la decoración navideña, quemar inciensos con olor a mandarina o pino para atraer las buenas energías y la prosperidad y crear un ambiente propicio para disfrutar de las fiestas navideñas.
Es un momento de mucha luz, donde cabe el encendido de velas color naranja, también es importante que la estrella del árbol de Navidad o del belén esté colocada y encendida, en el caso de ser iluminada, parar atraer el espíritu de la Navidad hacia nuestro hogar.
Esta noche es un momento ideal para compartir una cena entre familia y amigos y poner en práctica el agradecimiento por todo lo vivido y lo que habrá de llegar.
El ambiente es propicio para dejarse envolver por esa magia que trae la natividad, que llega el corazón de alegría y buena voluntad.

Linda celebración y momento para compartir en familia sin duda!
Considero muy importante, que las personas dediquen un momento, para alinearse con el mundo espiritual, en estos días de intenso consumismo materialista. Si bien existen controversias en la religión católica y/o cristiana, en sus guías o dirigentes, sobre esa celebración, una población importante acoge con gusto el acontecimiento, porque cree en esas energías sutiles que provienen del universo, de las galaxias, del cosmos. Es otra forma de acercarse al misterio del pesebre y del nacimiento del Niño Jesús. Felicitaciones por tu artículo, María Verónica, me condujo a los años iniciales de mi juventud.