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Múltiples desafíos para una generación poco preparada

Los múltiples desafíos globales que enfrentarán nuestros hijos hace pensar en la debilidad de contenidos históricos, geográficos, políticos, económicos y muchos otros que actualmente se imparten en la enseñanza reglada de occidente.

Nuestros hijos no conocen suficiente de historia universal, ni siquiera de historia contemporánea o de historia de la cultura; tampoco manejan información o contenidos de sociología política, de psicología social, de formas de gobierno y formas de organizarse los estados y las sociedades. La economía no se estudia en los colegios, ni siquiera en la educación secundaria o el bachillerato, los jóvenes no saben para que sirve el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las bolsas de valores, las criptomonedas, no saben cómo se manejan los mercados financieros. No saben de ventas, de comercio internacional, ni las reglas del libre mercado, entre muchas otras cosas. Para ellos las distopías más importantes son solo libros o películas viejas de ciencia ficción.

La importancia de ese tipo de conocimiento ha quedado relegada a un puesto muy lejano detrás de conceptos relativos a la imagen personal, el acaparamiento de la atención, las redes sociales y la adquisición de habilidades que les permitan explotar sus talentos frente a una cámara de móvil, sin dejar de mencionar la dialéctica del uso de vocales neutras a favor de una inclusión que en muchos casos es sectaria, adicional al estudio de nuevos acrónimos y rayas de colores en banderas que tienden a agrupar en ghetos a miembros de un mismo colectivo. Sin importar que todos somos seres humanos, miembros de la misma raza, la humana!

De qué servirá lo que saben hoy nuestros hijos para enfrentar la sharía radical que se avecina en Europa con el avance del islamismo extremista; el comunismo chino en alza como gran potencia mundial, seguido de una Rusia que parece llevar la contraria a todo lo que parezca libertad o huela a democracia apoyando a cuánto dictador emerja; también tenemos como ingrediente especial en el cóctel, la ventisca chavista del otrora Foro de Sao Paulo convertido en Grupo de Puebla que se apresta a derribar lo que queda de democracia latinoamericana; y la venida a menos del policía del mundo, luchando con sus demonios internos tras la llegada del progresismo a la Casa Blanca.

El gigante asiático se prepara para hacerse con HongKong, el bastión oriental del capitalismo, dejando solos a un Taiwán sin poderío militar y a un Japón ensimismado y viendo hacia dentro.
En los Estados Unidos el debate intestino en la sede de poder toma derroteros de contenido sobre el color de piel, la supremacía femenina, evitar retorno de los republicanos y el segundo período Biden o el primero de Harris.

Mientras en Europa se organizan en las calles de las principales ciudades marchas y protestas en favor de las mujeres Afganas, sin embargo, en paralelo se exigía y se aplaude la retirada de soldados, el fin de la «ocupación» debido a los cargos de conciencia por un pasado imperialista hoy enterrado e inexistente. Mientras los talibanes realizan un auto lavado de rostro con una retórica absurda que solo se creen los más inocentes e incultos que no han visto la realidad del extremismo islámico que desaparece a la mujer y ha jurado la destrucción de occidente.
Y en América Latina, tenemos el avance del Socialismo del siglo XXI a pasos agigantados, en Perú, Chile, Argentina, próximamente en Brasil con el regreso de Lula, la disminución de sanciones en Venezuela a cambio de pan y circo para los políticos opositores y el asentamiento de políticas fracasadas en México.

Parece que nos enfrentamos a un oscuro porvenir; sin embargo, estamos a tiempo, los adultos podríamos evitar llegar a dar el paso adelante frente al vacío.
Es momento de escribir, hablar, insistir, exigir y presionar a nuestros gobernantes para que despierten, se den una ducha de agua fría y razonen con aplomo frente al momento que vivimos, que entiendan el protagonismo que tienen hoy, pueden ser unos nuevos Eisenhower, Churchil, Roosevelt, de Gaulle… O pueden pasar a la historia como quienes rindieron occidente a las fuerzas radicales y comunistas.

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